En la última cumbre de los países desarrollados congregados en el G-8, y que agrupa a EE.UU., Gran Bretaña, Canadá, Alemania, Francia, Italia, Rusia y Japón, se incluyó como tema crucial de la agenda internacional la regulación y transparencia de las compañías y cuentas offshore. Las cuentas offshore creadas generalmente en paraísos fiscales buscan evadir impuestos en sus países de origen y/o esconder la existencia de ese dinero. Estas famosas cuentas offshore esconden a sus dueños tras cascarones, empresas creadas con la única finalidad de ser propietarias de la cuenta. A través de ellas no solo se esconden los verdaderos dueños, sino también el origen del dinero.
El Grupo de los 8 está decidido a formar una alianza internacional para luchar contra la evasión tributaria y la corrupción. Porque si algo campea en las cuentas offshore es la falta de transparencia. Mire nomás el ya famoso caso de la offshore de la suegra octogenaria del expresidente Toledo. ¿Cómo puede ser que aquel expresidente que dice ser un "hombre de mundo", que dicta conferencias en todos los países y que "lucha" globalmente contra la corrupción y en favor de la democracia, "ayude" a su familia a tener compañías offshore? Porque recordemos que él acompañó a su suegra a Costa Rica. Ah no, perdón, esa fue una versión anterior. En la actual, él fue solo a Costa Rica a dictar una conferencia, que parece cancelaron y no le avisaron, porque en esa fecha no hubo ninguna conferencia. ¿No debería este expresidente y conferencista internacional ser un ejemplo de transparencia?
La Unidad de Inteligencia Financiera del Perú (UIF) creó a fines del 2005 una central de información de todos los funcionarios públicos que recogía los resúmenes de sus declaraciones juradas, la información de la institución en la que trabajaban, la condición de contratación y sus ingresos. Esta iba a ser entregada a los sujetos obligados del Sistema de Lucha contra el Lavado de Activos y Financiamiento del Terrorismo (Silafit) para que estos bancos, financieras y empresas puedan verificar si un cliente siendo funcionario público realizaba operaciones inusuales o sospechosas. Además iba a ser entregada a otras Unidades de Inteligencia Financiera del exterior, para que se la den a sus sujetos obligados para que puedan detectar operaciones sospechosas en el extranjero y así combatir la corrupción. ¿Sabe qué sucedió? Luego de haber sido anunciada públicamente (revise periódicos de enero del 2006), alguien del gobierno del presidente Toledo decidió que mejor no. Y la central de información desapareció. ¿Contará esos detalles en sus conferencias internacionales?
En su presentación ante el Congreso, el expresidente se dirigió a la bancada fujimorista diciendo: "amigos, el tema de hace 13 años ya pasó. No tengo rencor, ya pasó. No me voy a volver a pronunciar sobre el tema. Solo los animales no cambian". ¿Qué es lo que quiso decir exactamente el expresidente? Porque, no sé usted, pero como yo recuerdo las cosas, fue Toledo el verdugo del fujimorismo y no al revés. ¿Cuántos fujimoristas tendrán ganas de decirle, utilizando sus propias palabras: "No le permito, señor Toledo"?
Escribo para enfrentar lo "políticamente correcto", que constituye el mayor lastre del Perú. No formo ni he formado parte de partido político alguno y digo solo aquello en lo que creo, independientemente de a quién le guste y a quién no. Creo que estas razones son las que hacen de la irreverencia una virtud.
sábado, 1 de junio de 2013
sábado, 25 de mayo de 2013
El virrey Toledo
La defensa cerrada de los peruposibilistas a su líder ha resultado en un ejercicio patético. Y no sé si a usted, pero la falta de dignidad de la clase política me hace dudar si es que nuestros padres de la patria actúan en base a principios democráticos, como la igualdad ante la ley, o si es que estos principios pueden saltarse nomás cuando hay intereses que defender.
Toledo acepta haber acompañado a su suegra a Costa Rica pero niega tener algo que ver con las compras de propiedades. "Es un negocio entre Josef Maiman y la señora Fernenbug", ha dicho. Que alguien me explique por qué un multimillonario empresario judío estaría interesado en otorgarle un aval por 20 millones de dólares a una señora octogenaria sin historial empresarial para que haga inversiones inmobiliarias. ¿Qué hay para Maiman en todo esto?
Las versiones de Toledo son varias y se contradicen. Primero sostuvo que el dinero para la compra de la casa de Las Casuarinas provenía de recursos propios de la Sra. Fernenbug –entre ellos la indemnización del gobierno alemán por el Holocausto-, que el pago se realizó a través de transferencias bancarias; después vino la rectificación notarial y unos supuestos cheques de gerencia. Espérese, ahora habría un aval, una hipoteca y tres bancos involucrados, pero registros públicos no tiene ni inscrita la hipoteca ni la partida bloqueada. Sobre la casita en el club de Golf Avenel en Potomac, el suburbio más caro de Washington DC, ha dicho que no es suya y que él solo la alquilaba. Entonces, que nos muestre el contrato de alquiler, el mismo que debería estar registrado en el estado de Maryland.
Si Toledo lideró la Marcha de los Cuatro Suyos con vincha y bandera en mano contra el gobierno de Fujimori, ¿eso lo convierte en un demócrata o lo hace una persona que supo aprovechar una oportunidad para llegar al poder? Si durante su gobierno se investigó (y en muchos casos se persiguió injustamente) y juzgó a exministros fujimoristas, ¿fue porque es un luchador contra la corrupción o simplemente supo aprovechar la oportunidad de terminar de destruir lo poco que quedaba de la imagen de eficiencia del gobierno anterior?
¿Por qué Toledo nos dice que esto no es más que un ataque de sus enemigos?, ¿por qué sostiene que a él no se le puede investigar al haber sido siempre "un luchador contra la corrupción"? Suponiendo que ello fuese cierto, ¿eso lo hace inimputable o lo pone por encima de la ley? Toledo y su séquito parecen haber olvidado que en un Estado de Derecho él, como cualquier otro ciudadano, está obligado a someterse a las investigaciones que correspondan.
A estas alturas son demasiados los indicios de posibles actos irregulares como para que zares anticorrupción se presten a blindar al expresidente Toledo. ¿No le parece?
Carmen Omonte ha cerrado su defensa sosteniendo que "mas allá de Toledo, Perú Posible tiene derecho a tener un futuro". Gracioso que el futuro que ella exige hoy para su partido sea el mismo que sistemáticamente se le niega al fujimorismo.
Toledo acepta haber acompañado a su suegra a Costa Rica pero niega tener algo que ver con las compras de propiedades. "Es un negocio entre Josef Maiman y la señora Fernenbug", ha dicho. Que alguien me explique por qué un multimillonario empresario judío estaría interesado en otorgarle un aval por 20 millones de dólares a una señora octogenaria sin historial empresarial para que haga inversiones inmobiliarias. ¿Qué hay para Maiman en todo esto?
Las versiones de Toledo son varias y se contradicen. Primero sostuvo que el dinero para la compra de la casa de Las Casuarinas provenía de recursos propios de la Sra. Fernenbug –entre ellos la indemnización del gobierno alemán por el Holocausto-, que el pago se realizó a través de transferencias bancarias; después vino la rectificación notarial y unos supuestos cheques de gerencia. Espérese, ahora habría un aval, una hipoteca y tres bancos involucrados, pero registros públicos no tiene ni inscrita la hipoteca ni la partida bloqueada. Sobre la casita en el club de Golf Avenel en Potomac, el suburbio más caro de Washington DC, ha dicho que no es suya y que él solo la alquilaba. Entonces, que nos muestre el contrato de alquiler, el mismo que debería estar registrado en el estado de Maryland.
Si Toledo lideró la Marcha de los Cuatro Suyos con vincha y bandera en mano contra el gobierno de Fujimori, ¿eso lo convierte en un demócrata o lo hace una persona que supo aprovechar una oportunidad para llegar al poder? Si durante su gobierno se investigó (y en muchos casos se persiguió injustamente) y juzgó a exministros fujimoristas, ¿fue porque es un luchador contra la corrupción o simplemente supo aprovechar la oportunidad de terminar de destruir lo poco que quedaba de la imagen de eficiencia del gobierno anterior?
¿Por qué Toledo nos dice que esto no es más que un ataque de sus enemigos?, ¿por qué sostiene que a él no se le puede investigar al haber sido siempre "un luchador contra la corrupción"? Suponiendo que ello fuese cierto, ¿eso lo hace inimputable o lo pone por encima de la ley? Toledo y su séquito parecen haber olvidado que en un Estado de Derecho él, como cualquier otro ciudadano, está obligado a someterse a las investigaciones que correspondan.
A estas alturas son demasiados los indicios de posibles actos irregulares como para que zares anticorrupción se presten a blindar al expresidente Toledo. ¿No le parece?
Carmen Omonte ha cerrado su defensa sosteniendo que "mas allá de Toledo, Perú Posible tiene derecho a tener un futuro". Gracioso que el futuro que ella exige hoy para su partido sea el mismo que sistemáticamente se le niega al fujimorismo.
sábado, 18 de mayo de 2013
Frustrado, frustrado, no. Bueno, un poquito... (Bongo Dixit)
En una entrevista reciente el exministro de Comercio Exterior Alfredo Ferrero, hoy secretario de la Sociedad Nacional de Radio y Televisión, sostuvo que el problema de los músicos peruanos es su falta de calidad. Por ello, no suenan en radios ni hacen "clic" con el público.
Ferrero considera que la ley no puede obligar a las radios a pasar un contenido mínimo de música nacional, olvidando convenientemente que la ley ya existe y que no solo obliga a las radios a que 30% de sus contenidos sean producciones nacionales, sino que además condiciona la renovación de la licencia a que esta obligación se haya cumplido.
Cuando se le recordó la existencia de la ley, Ferrero haciendo uso de una "leguleyada" sostuvo que cuando la ley estableció la cuota de contenidos nacionales no se refería a la música sino al locutor, al programador y a la presentación del programa. Por ello, dijo, la cuota está cumplida en exceso. Esta es una burda forma de evitar, de manera abusiva, cumplir con la ley. ¿Es que alguien duda que cuando la ley habla de contenidos a lo que se refiere es a la música?
Artículos posteriores buscaron justificar a Ferrero desde una posición liberal, sosteniendo que una ley no debe obligar a una empresa privada a cumplir con una cuota porque esto atenta contra la libertad de empresa y contra los consumidores. Sin embargo, nuevamente dejaron de lado el hecho de que la ley ya existe. En un Estado de Derecho ninguna persona, natural o jurídica, puede estar por encima de la ley. ¿Cómo es entonces que tan sesudos artículos liberales dejan de lado lo que la ley manda? ¿Son fundamentalistas para defender el mercado pero no la soberanía de la ley? Esta es una muestra de cómo en el Perú si una ley no me gusta, no la cumplo y ya.
Los músicos peruanos están tratando de lograr que las radios le den una oportunidad de difusión a la música peruana en todos sus géneros, y que cumpliendo la ley permitan que los consumidores decidan si quieren seguir escuchándola o no. Nuestros músicos buscan tener igualdad de oportunidades para difundir su música. Pero los consumidores solo podrán decidir si el canal principal de difusión, la radio, da a la música peruana la oportunidad de ser escuchada. Esta falta de oportunidad les impide competir en igualdad de condiciones con la música que las disqueras multinacionales colocan en las radios.
La igualdad de acceso es un elemento fundamental del funcionamiento del mercado. Si todos no pueden competir por los oyentes, entonces no existe competencia. El Estado tiene facultades para garantizar que dicha competencia exista. Recordemos que Von Mises sostenía que el Estado debe regular el mercado y las instituciones haciendo un análisis de los costos y beneficios que la regulación generaría (Human Action). Y eso es lo que habría hecho el legislador.
De pronto, recordé que Ferrero fue uno de los representantes del Perú en la negociación del TLC con EE.UU. ¿Será que así defendió los intereses del Perú?
Ferrero considera que la ley no puede obligar a las radios a pasar un contenido mínimo de música nacional, olvidando convenientemente que la ley ya existe y que no solo obliga a las radios a que 30% de sus contenidos sean producciones nacionales, sino que además condiciona la renovación de la licencia a que esta obligación se haya cumplido.
Cuando se le recordó la existencia de la ley, Ferrero haciendo uso de una "leguleyada" sostuvo que cuando la ley estableció la cuota de contenidos nacionales no se refería a la música sino al locutor, al programador y a la presentación del programa. Por ello, dijo, la cuota está cumplida en exceso. Esta es una burda forma de evitar, de manera abusiva, cumplir con la ley. ¿Es que alguien duda que cuando la ley habla de contenidos a lo que se refiere es a la música?
Artículos posteriores buscaron justificar a Ferrero desde una posición liberal, sosteniendo que una ley no debe obligar a una empresa privada a cumplir con una cuota porque esto atenta contra la libertad de empresa y contra los consumidores. Sin embargo, nuevamente dejaron de lado el hecho de que la ley ya existe. En un Estado de Derecho ninguna persona, natural o jurídica, puede estar por encima de la ley. ¿Cómo es entonces que tan sesudos artículos liberales dejan de lado lo que la ley manda? ¿Son fundamentalistas para defender el mercado pero no la soberanía de la ley? Esta es una muestra de cómo en el Perú si una ley no me gusta, no la cumplo y ya.
Los músicos peruanos están tratando de lograr que las radios le den una oportunidad de difusión a la música peruana en todos sus géneros, y que cumpliendo la ley permitan que los consumidores decidan si quieren seguir escuchándola o no. Nuestros músicos buscan tener igualdad de oportunidades para difundir su música. Pero los consumidores solo podrán decidir si el canal principal de difusión, la radio, da a la música peruana la oportunidad de ser escuchada. Esta falta de oportunidad les impide competir en igualdad de condiciones con la música que las disqueras multinacionales colocan en las radios.
La igualdad de acceso es un elemento fundamental del funcionamiento del mercado. Si todos no pueden competir por los oyentes, entonces no existe competencia. El Estado tiene facultades para garantizar que dicha competencia exista. Recordemos que Von Mises sostenía que el Estado debe regular el mercado y las instituciones haciendo un análisis de los costos y beneficios que la regulación generaría (Human Action). Y eso es lo que habría hecho el legislador.
De pronto, recordé que Ferrero fue uno de los representantes del Perú en la negociación del TLC con EE.UU. ¿Será que así defendió los intereses del Perú?
sábado, 11 de mayo de 2013
El boom inmobiliario del presidente de Cabana
¿Cómo construyó Alejandro Toledo la imagen de estadista que él y su partido pretenden vender a nivel internacional? Toledo llegó al poder en el 2001 con un objetivo claro, pretendía capitalizar el haber supuestamente luchado contra el fujimorismo. Quería ser visto como un bastión de la democracia y la anticorrupción. Ello sin importar que antes de ser elegido hubiese tenido un incidente donde un dinerito donado para su campaña desapareció misteriosamente. Sin importar que nunca se dieran explicaciones sobre el maletín repleto de dinero con el que se encontró a Coqui Toledo, su asesor, en Carolina del Norte. Sin importar el desvío de dinero de Petroperú para remodelar Palacio, el gasto en etiqueta azul, los viajes a Punta Sal cada vez que salía el sol, los vestidos y joyas de Eliane. Sin importar el caso Almeyda.
En octubre del 2002, el gobierno de Toledo contrató a la empresa Kroll para que investigue al expresidente Fujimori y a sus ministros. El informe Kroll constaba de siete tomos y le costó al Estado peruano cientos de miles de dólares. De ese informe poco se sabe, pero lo que sí se supo en abril del 2005 fue que dos de los tomos desaparecieron del Minjus. Nunca hubo explicaciones. El expresidente Fujimori y sus ministros han pedido en reiteradas oportunidades que el informe se haga público. En mayo del 2005, siete ministros fujimoristas: Alberto Bustamante, De Trazegnies, Chlimper, Augusto Bedoya, Gonzalo Romero, Aguinaga y Yong Motta solicitaron al Minjus una copia del informe. El gobierno de Toledo, pasando por encima de la Constitución y de la Ley de Transparencia de Acceso a la Información Pública, impidió que el informe se hiciera público. Para ello, utilizó también al Poder Judicial, que declaró improcedente un hábeas data al considerar que el informe Kroll es de carácter confidencial y forma parte de los secretos del Estado.
Entonces, ¿es cierto que todos los fujimoristas son corruptos como se han empeñado en sostener Toledo y la caviarada? Lo que queda claro después de 13 años es que a muchos fujimoristas acusados, investigados y enjuiciados no se les ha encontrado ni un alfiler que provenga de las arcas del Estado. ¿Qué es lo que dice el informe Kroll? ¿Por qué desaparecieron dos tomos durante el gobierno de Toledo?
Sin informe Kroll de por medio, en los últimos meses se le han encontrado al presidente Toledo tres propiedades por cerca de 5 millones de dólares. Dos de las cuales están convenientemente inscritas a nombre de su suegra, quien acompañada del exguardaespaldas israelí del expresidente hizo una parada estratégica en Panamá –un paraíso fiscal– antes de llegar a Lima para formalizar la compra venta en efectivo.
Tenemos dos opciones, o los fujimoristas eran unos ladrones habilísimos, ya que no se les ha logrado demostrar los hechos de corrupción de los que se les acusa –salvo los casos de corrupción con sentencia judicial firme– y Toledo es un torpe aprendiz; o los hechos demuestran que aquí hubo una clara persecución política, pero sobre todo, que Toledo tiene mucho que explicar.
En octubre del 2002, el gobierno de Toledo contrató a la empresa Kroll para que investigue al expresidente Fujimori y a sus ministros. El informe Kroll constaba de siete tomos y le costó al Estado peruano cientos de miles de dólares. De ese informe poco se sabe, pero lo que sí se supo en abril del 2005 fue que dos de los tomos desaparecieron del Minjus. Nunca hubo explicaciones. El expresidente Fujimori y sus ministros han pedido en reiteradas oportunidades que el informe se haga público. En mayo del 2005, siete ministros fujimoristas: Alberto Bustamante, De Trazegnies, Chlimper, Augusto Bedoya, Gonzalo Romero, Aguinaga y Yong Motta solicitaron al Minjus una copia del informe. El gobierno de Toledo, pasando por encima de la Constitución y de la Ley de Transparencia de Acceso a la Información Pública, impidió que el informe se hiciera público. Para ello, utilizó también al Poder Judicial, que declaró improcedente un hábeas data al considerar que el informe Kroll es de carácter confidencial y forma parte de los secretos del Estado.
Entonces, ¿es cierto que todos los fujimoristas son corruptos como se han empeñado en sostener Toledo y la caviarada? Lo que queda claro después de 13 años es que a muchos fujimoristas acusados, investigados y enjuiciados no se les ha encontrado ni un alfiler que provenga de las arcas del Estado. ¿Qué es lo que dice el informe Kroll? ¿Por qué desaparecieron dos tomos durante el gobierno de Toledo?
Sin informe Kroll de por medio, en los últimos meses se le han encontrado al presidente Toledo tres propiedades por cerca de 5 millones de dólares. Dos de las cuales están convenientemente inscritas a nombre de su suegra, quien acompañada del exguardaespaldas israelí del expresidente hizo una parada estratégica en Panamá –un paraíso fiscal– antes de llegar a Lima para formalizar la compra venta en efectivo.
Tenemos dos opciones, o los fujimoristas eran unos ladrones habilísimos, ya que no se les ha logrado demostrar los hechos de corrupción de los que se les acusa –salvo los casos de corrupción con sentencia judicial firme– y Toledo es un torpe aprendiz; o los hechos demuestran que aquí hubo una clara persecución política, pero sobre todo, que Toledo tiene mucho que explicar.
sábado, 4 de mayo de 2013
Demócratas, ¿quiénes?
Diosdado Cabello, presidente del Parlamento venezolano, decidió que la oposición, elegida por el pueblo, no debía tener derecho al uso de la palabra mientras no reconociera a Nicolás Maduro como legítimo presidente de Venezuela. Ello sin importar que está aún pendiente el reconteo de los votos y que los cuestionamientos al carácter injusto del proceso electoral son ampliamente compartidos. Así las cosas, la oposición amordazada decidió que si se le había prohibido hablar se expresaría de otra manera. Con una pancarta, pitos, cornetas y algunos gritos interrumpieron la sesión parlamentaria. El compañero Cabello no se dio por aludido y siguió con la sesión.
María Corina Machado, una lideresa de la oposición que tiene una gran exposición internacional, subió a reclamarle a Cabello. En respuesta, fue tirada al piso por los compañeros chavistas y pateada con furia en repetidas ocasiones. Otros tantos diputados de oposición fueron golpeados también. El chavismo alega que fueron provocados y que esto es un ardid para un golpe de Estado. Mientras tanto, en el resto de Latinoamérica no se oye nada. La Unasur y la OEA con su secretario general, el camaleón Insulza, siguen como si aquí no sucediera nada. Como si aquí no hubiese nada que defender. Como si cuando las libertades son arrebatadas en nombre de las revoluciones no importara.
En el Perú, más allá de las comparaciones entre la elección del compañero Maduro y el expresidente Fujimori en el 2000, la clase política no dice mucho. La Primera Dama, generalmente tan desenvuelta, no acusa recibo de lo que sucede; "su" partido y "sus" ministros, menos. El socio garante del Gobierno anda perdido por Stanford, según dicen y su bancada, bien gracias. El Nobel garante se ha limitado a dar declaraciones sin dejar en claro si está dispuesto a hacer que el presidente Humala cumpla el compromiso con el país que él mismo avaló.
Hubo un tiempo en que Latinoamérica estaba tan preocupada por la democracia y las libertades civiles como hoy lo está por quien crece más, quien atrae más inversión extranjera y se convierte en el favorito de la OECD. Un ejemplo de ello fue que a la juramentación de Fujimori en el 2000 no asistió ningún presidente latinoamericano. Curiosamente, el fujimorismo fue el más ferviente opositor al viaje del presidente Humala a la juramentación de Maduro, mientras que el presidente de México Enrique Peña Nieto no asistió dejando en claro su posición. El fujimorismo y el PRI mexicano, a quienes el Nobel garante se refiere como la dictadura cleptócrata y la dictadura perfecta, y que cuentan con una historia de cuestionamiento a sus credenciales democráticas, han sido de las pocas voces que se han levantado contra una elección injusta que, incluso, tendría visos de fraude. Ambos partidos, en sus versiones más modernas, están tratando de mostrar otro compromiso con la democracia. Sus actos y autocrítica a los errores del pasado mostrarían que sí es un compromiso de cambio verdadero, sí aprendieron de su historia o son solo golondrinas que no hacen un verano.
María Corina Machado, una lideresa de la oposición que tiene una gran exposición internacional, subió a reclamarle a Cabello. En respuesta, fue tirada al piso por los compañeros chavistas y pateada con furia en repetidas ocasiones. Otros tantos diputados de oposición fueron golpeados también. El chavismo alega que fueron provocados y que esto es un ardid para un golpe de Estado. Mientras tanto, en el resto de Latinoamérica no se oye nada. La Unasur y la OEA con su secretario general, el camaleón Insulza, siguen como si aquí no sucediera nada. Como si aquí no hubiese nada que defender. Como si cuando las libertades son arrebatadas en nombre de las revoluciones no importara.
En el Perú, más allá de las comparaciones entre la elección del compañero Maduro y el expresidente Fujimori en el 2000, la clase política no dice mucho. La Primera Dama, generalmente tan desenvuelta, no acusa recibo de lo que sucede; "su" partido y "sus" ministros, menos. El socio garante del Gobierno anda perdido por Stanford, según dicen y su bancada, bien gracias. El Nobel garante se ha limitado a dar declaraciones sin dejar en claro si está dispuesto a hacer que el presidente Humala cumpla el compromiso con el país que él mismo avaló.
Hubo un tiempo en que Latinoamérica estaba tan preocupada por la democracia y las libertades civiles como hoy lo está por quien crece más, quien atrae más inversión extranjera y se convierte en el favorito de la OECD. Un ejemplo de ello fue que a la juramentación de Fujimori en el 2000 no asistió ningún presidente latinoamericano. Curiosamente, el fujimorismo fue el más ferviente opositor al viaje del presidente Humala a la juramentación de Maduro, mientras que el presidente de México Enrique Peña Nieto no asistió dejando en claro su posición. El fujimorismo y el PRI mexicano, a quienes el Nobel garante se refiere como la dictadura cleptócrata y la dictadura perfecta, y que cuentan con una historia de cuestionamiento a sus credenciales democráticas, han sido de las pocas voces que se han levantado contra una elección injusta que, incluso, tendría visos de fraude. Ambos partidos, en sus versiones más modernas, están tratando de mostrar otro compromiso con la democracia. Sus actos y autocrítica a los errores del pasado mostrarían que sí es un compromiso de cambio verdadero, sí aprendieron de su historia o son solo golondrinas que no hacen un verano.
sábado, 27 de abril de 2013
Si tan solo se dieran cuenta
Con la misma fuerza con la que el fujimorismo ha salido a cuestionar la calidad democrática de la elección de Maduro, deberían analizar la re-reelección del 2000. Claro, si es que quieren que su crítica sea creíble. Para los fujimoristas radicales, no existe comparación posible entre la re-reelección y la elección de Maduro. Para los antifujimoristas el caso de Fujimori es peor, ya que para ellos Fujimori implantó una dictadura cleptocrática. Ambas posiciones extremas se alejan de la realidad. Sin embargo, para este análisis, ninguna de las dos importa. Ese cerca de 25% de voto fujimorista lo seguirá siendo. Y el antifujimorista, ese que hace campaña en contra en base a mentiras como aquella de las 300,000 esterilizaciones forzadas, también lo seguirá siendo.
Lo que al fujimorismo debería importarle es el grupo de peruanos que ni está con ellos ni contra ellos. Para que ese grupo pueda verlos como una posibilidad en la política peruana, el fujimorismo tiene que demostrar que ha madurado. Que entiende sus raíces, que mantiene su ideología pero que puede hacer un análisis serio de sus faltas contra la democracia.
En lugar de sostener que ambas elecciones son situaciones diferentes que no pueden ser comparadas, deberían analizar bajo los mismos estándares con los que han analizado la elección de Maduro, si la elección del 2000 sufrió de debilidades semejantes. De encontrar similitudes y reconocerlas, el fujimorismo obtendría la autoridad que muchos le quieren negar.
Sin duda ambas elecciones tuvieron debilidades comunes. Los observadores de la re-reelección del 2000 afirmaron que existieron irregularidades. También reconocieron que estas irregularidades no eran suficientes para cuestionar el resultado, mas sí la calidad injusta del proceso electoral y la debilidad de las instituciones democráticas. Por ello, la OEA negoció con el Gobierno y la oposición la creación de una mesa de diálogo que fortaleciera la democracia en el Perú. En la elección de Maduro, las irregularidades ocurridas sí llevan a la posibilidad de cuestionar no solo el injusto proceso electoral, sino el resultado mismo de la elección. Sin embargo, la Unasur ha reconocido la legitimidad de la elección de Maduro y la OEA no parece presta a demostrar que una de sus atribuciones es la defensa de la democracia en Latinoamérica, sin importar la orientación ideológica del que la amenace.
Si tan solo el fujimorismo se diera cuenta de que si hiciera un análisis serio de la calidad de las instituciones democráticas durante su gobierno, eso le daría la legitimidad que necesita para que sus críticas contra Maduro y contra quienes atenten contra la democracia -como la posibilidad de una reelección conyugal- sean aceptadas.
En el 2011, los garantes convencieron a un segmento del país de que Keiko representaba una opción antidemocrática y que era Ollanta quien representaba la continuidad de la democracia. Si el nacionalismo insiste en la elección de Nadine, esto representará una interrupción de la democracia. Los fujimoristas deberían darse cuenta de que una autocrítica seria de la re-reelección sentaría un ejemplo de comportamiento democrático que les daría las credenciales que los garantes les quitaron.
Lo que al fujimorismo debería importarle es el grupo de peruanos que ni está con ellos ni contra ellos. Para que ese grupo pueda verlos como una posibilidad en la política peruana, el fujimorismo tiene que demostrar que ha madurado. Que entiende sus raíces, que mantiene su ideología pero que puede hacer un análisis serio de sus faltas contra la democracia.
En lugar de sostener que ambas elecciones son situaciones diferentes que no pueden ser comparadas, deberían analizar bajo los mismos estándares con los que han analizado la elección de Maduro, si la elección del 2000 sufrió de debilidades semejantes. De encontrar similitudes y reconocerlas, el fujimorismo obtendría la autoridad que muchos le quieren negar.
Sin duda ambas elecciones tuvieron debilidades comunes. Los observadores de la re-reelección del 2000 afirmaron que existieron irregularidades. También reconocieron que estas irregularidades no eran suficientes para cuestionar el resultado, mas sí la calidad injusta del proceso electoral y la debilidad de las instituciones democráticas. Por ello, la OEA negoció con el Gobierno y la oposición la creación de una mesa de diálogo que fortaleciera la democracia en el Perú. En la elección de Maduro, las irregularidades ocurridas sí llevan a la posibilidad de cuestionar no solo el injusto proceso electoral, sino el resultado mismo de la elección. Sin embargo, la Unasur ha reconocido la legitimidad de la elección de Maduro y la OEA no parece presta a demostrar que una de sus atribuciones es la defensa de la democracia en Latinoamérica, sin importar la orientación ideológica del que la amenace.
Si tan solo el fujimorismo se diera cuenta de que si hiciera un análisis serio de la calidad de las instituciones democráticas durante su gobierno, eso le daría la legitimidad que necesita para que sus críticas contra Maduro y contra quienes atenten contra la democracia -como la posibilidad de una reelección conyugal- sean aceptadas.
En el 2011, los garantes convencieron a un segmento del país de que Keiko representaba una opción antidemocrática y que era Ollanta quien representaba la continuidad de la democracia. Si el nacionalismo insiste en la elección de Nadine, esto representará una interrupción de la democracia. Los fujimoristas deberían darse cuenta de que una autocrítica seria de la re-reelección sentaría un ejemplo de comportamiento democrático que les daría las credenciales que los garantes les quitaron.
sábado, 20 de abril de 2013
La conspiración del silencio
Raquel tiene doce años, vive en Tablada en Villa María del Triunfo. Su mamá sale a trabajar todos los días y la deja sola. Ella camina bajando el cerro para llegar al colegio. Este miércoles en la mañana un hombre tocó la puerta de su casa. Dijo ser de Sedapal. Ella le pidió que regrese más tarde, pero él la agarró del cuello y se metió a su casa. Raquel fue violada, cuando el hombre se fue, ella ensangrentada tuvo fuerzas para levantarse y gritar. Los vecinos salieron a ayudarla y agarraron al hombre, llevándolo a la comisaría. Esa noche, la policía decidió ponerlo en libertad, porque según dijeron no había pruebas suficientes que lo sindicaran como el violador de Raquel. Ello, pese a que el hombre tenía un maletín en el que llevaba varios calzones pequeños, de niñas como Raquel, ensangrentados. Un maletín lleno de trofeos de guerra. Pero ello no es suficiente para la policía.
Así, Raquel no solo fue violada a los doce años por un hombre adulto, en su propia casa. Sino que además, la policía del Perú no pudo cumplir con su rol de protegerla y reparar el daño que se le había hecho. Esta historia se repite todos los días. El 70% de las mujeres peruanas entre los 15-49 años han sufrido violencia física o sexual.
La violencia contra la mujer responde al control que busca ejercer un hombre sobre una mujer. Es una muestra de poder, de superioridad. El hombre la considera un objeto y reclama su derecho de propiedad a través de la violencia, o reclamando su derecho a poseerla cuando quiera. Él sabe que en el Perú la violación es un delito penado por ley, pero poco importa. En el Perú las leyes no se cumplen.
El 75% de las víctimas de violación son menores de edad. La primera experiencia sexual del 24% de las mujeres rurales fue forzada. Sin embargo la sociedad actúa como si aquí no sucediera nada. ¿No es esto suficiente para entender que la violencia contra la mujer es un problema de política pública? La violencia sexual contra la mujer no es considerada como lo que es: el problema más importante de seguridad ciudadana. Creemos que la violencia sexual pertenece al ámbito privado. No es algo que deba hacerse público. Algunos dirán que finalmente Raquel tuvo suerte, salió con vida y este episodio será olvidado. Raquel nunca en su vida olvidará el día que ese hombre tocó la puerta de su casa.
La violencia sexual no es una cosa de mujeres. La violencia sexual forma parte de la violencia que corroe al Perú. Las mujeres somos la mitad de la población del Perú. No somos objetos que necesitan ser protegidos, somos sujetos de derecho, ciudadanos en igualdad de condiciones. Y el Estado tiene la obligación de reconocernos como tal. Mientras sigamos callando y mirando para otro lado, olvidando a Raquel, mientras no levantemos la voz y sigamos permitiendo que se nos trate como objetos seremos parte de la conspiración del silencio.
Así, Raquel no solo fue violada a los doce años por un hombre adulto, en su propia casa. Sino que además, la policía del Perú no pudo cumplir con su rol de protegerla y reparar el daño que se le había hecho. Esta historia se repite todos los días. El 70% de las mujeres peruanas entre los 15-49 años han sufrido violencia física o sexual.
La violencia contra la mujer responde al control que busca ejercer un hombre sobre una mujer. Es una muestra de poder, de superioridad. El hombre la considera un objeto y reclama su derecho de propiedad a través de la violencia, o reclamando su derecho a poseerla cuando quiera. Él sabe que en el Perú la violación es un delito penado por ley, pero poco importa. En el Perú las leyes no se cumplen.
El 75% de las víctimas de violación son menores de edad. La primera experiencia sexual del 24% de las mujeres rurales fue forzada. Sin embargo la sociedad actúa como si aquí no sucediera nada. ¿No es esto suficiente para entender que la violencia contra la mujer es un problema de política pública? La violencia sexual contra la mujer no es considerada como lo que es: el problema más importante de seguridad ciudadana. Creemos que la violencia sexual pertenece al ámbito privado. No es algo que deba hacerse público. Algunos dirán que finalmente Raquel tuvo suerte, salió con vida y este episodio será olvidado. Raquel nunca en su vida olvidará el día que ese hombre tocó la puerta de su casa.
La violencia sexual no es una cosa de mujeres. La violencia sexual forma parte de la violencia que corroe al Perú. Las mujeres somos la mitad de la población del Perú. No somos objetos que necesitan ser protegidos, somos sujetos de derecho, ciudadanos en igualdad de condiciones. Y el Estado tiene la obligación de reconocernos como tal. Mientras sigamos callando y mirando para otro lado, olvidando a Raquel, mientras no levantemos la voz y sigamos permitiendo que se nos trate como objetos seremos parte de la conspiración del silencio.
sábado, 13 de abril de 2013
El marqués garante y su aprendiz
El marqués garante convenció al Perú que por el bien de la democracia había que impedir que el fujimorismo regresara al poder. Por ello, garantizó que el candidato Ollanta cumpliría con "la Hoja de Ruta", enterrando para siempre "la Gran Transformación". Garantizó también que el candidato no buscaría la reelección y respetaría las formas y el fondo de la democracia. En ese momento poco le importó que el candidato hubiese sido uno de esos caudillos financiados por Chávez a los que tanto critico, ni que sus condiciones democráticas eran, cuando menos, dudosas.
Así las cosas, el marqués garante ha salido presuroso a marcar distancia con el presidente Ollanta. Primero, diciendo que la ley no permite que Nadine postule en el 2016 y luego sosteniendo que su declaración sobre Chávez como ejemplo a seguir es un disparate.
¡Qué comodidad la del marqués garante! Sin asco pretende olvidar que los garantes están obligados frente al incumplimiento de sus garantizados. ¿Qué va a hacer para remediar el daño producido? Tendrá cuando menos que salir a pedir perdón por conducir al Perú por una senda que de pronto no se ve tan democrática. Además, deberá impedir que Nadine sea candidata haciendo oposición con la misma fuerza (o rabia) con la que la hizo contra Keiko.
¿Cómo va a justificar que de pronto "la Gran Transformación" ha vuelto a la palestra con la resucitación de empresas públicas y con los discursos de Nadine, quien dejando de lado la teoría de igualdad de oportunidades, hoy propone la de igualdad de resultados. Gran diferencia entre una visión liberal y una de izquierda. En la primera se empareja la cancha para que todos compitan en base a su esfuerzo, en la segunda, el Estado reparte a todos por igual. ¡El líder libertario que terminó siendo garante de una agenda de izquierda cavernaria! ¡Y prestando dos ministros!
¿Tendrá la hidalguía el marqués garante de asumir su responsabilidad? Permítame que lo dude. Esta es una muestra de los líderes que quieren jugar a la política sin asumir responsabilidades. Y vaya coincidencia, es lo mismo a lo que juega Nadine. Haciendo política con los recursos públicos a través de la inauguración de programas sociales, o viajando en representación del país a llevar la posición del Gobierno a foros internacionales. Sin rendir cuentas, sin asumir responsabilidad alguna. Ella inaugura programas sociales, pero quien sale a responder por la fallas de esos programas son "sus" ministras. Trivelli, Salas y Jara siempre listas a dejar que Nadine se lleve las palmas y a poner el cuerpo para protegerla.
¿Sabía usted que entre agosto y diciembre Nadine apareció 12 horas y 30 minutos en el canal del Estado? Esto equivale a 10 spots de 30 segundos diarios de publicidad gratuita. Que rápido se deshicieron de sus credenciales democráticas los flamantes ministros y asesores caviares, aquellos que un día lavaban banderas contra el fujimorismo.
Nadine no está haciendo nada más que seguir el ejemplo del marqués garante. Juega a la política, cosecha éxitos y se sacude de fracasos y responsabilidades.
Así las cosas, el marqués garante ha salido presuroso a marcar distancia con el presidente Ollanta. Primero, diciendo que la ley no permite que Nadine postule en el 2016 y luego sosteniendo que su declaración sobre Chávez como ejemplo a seguir es un disparate.
¡Qué comodidad la del marqués garante! Sin asco pretende olvidar que los garantes están obligados frente al incumplimiento de sus garantizados. ¿Qué va a hacer para remediar el daño producido? Tendrá cuando menos que salir a pedir perdón por conducir al Perú por una senda que de pronto no se ve tan democrática. Además, deberá impedir que Nadine sea candidata haciendo oposición con la misma fuerza (o rabia) con la que la hizo contra Keiko.
¿Cómo va a justificar que de pronto "la Gran Transformación" ha vuelto a la palestra con la resucitación de empresas públicas y con los discursos de Nadine, quien dejando de lado la teoría de igualdad de oportunidades, hoy propone la de igualdad de resultados. Gran diferencia entre una visión liberal y una de izquierda. En la primera se empareja la cancha para que todos compitan en base a su esfuerzo, en la segunda, el Estado reparte a todos por igual. ¡El líder libertario que terminó siendo garante de una agenda de izquierda cavernaria! ¡Y prestando dos ministros!
¿Tendrá la hidalguía el marqués garante de asumir su responsabilidad? Permítame que lo dude. Esta es una muestra de los líderes que quieren jugar a la política sin asumir responsabilidades. Y vaya coincidencia, es lo mismo a lo que juega Nadine. Haciendo política con los recursos públicos a través de la inauguración de programas sociales, o viajando en representación del país a llevar la posición del Gobierno a foros internacionales. Sin rendir cuentas, sin asumir responsabilidad alguna. Ella inaugura programas sociales, pero quien sale a responder por la fallas de esos programas son "sus" ministras. Trivelli, Salas y Jara siempre listas a dejar que Nadine se lleve las palmas y a poner el cuerpo para protegerla.
¿Sabía usted que entre agosto y diciembre Nadine apareció 12 horas y 30 minutos en el canal del Estado? Esto equivale a 10 spots de 30 segundos diarios de publicidad gratuita. Que rápido se deshicieron de sus credenciales democráticas los flamantes ministros y asesores caviares, aquellos que un día lavaban banderas contra el fujimorismo.
Nadine no está haciendo nada más que seguir el ejemplo del marqués garante. Juega a la política, cosecha éxitos y se sacude de fracasos y responsabilidades.
sábado, 30 de marzo de 2013
¿Dónde está la ministra de Educación?
El Perú y su complejo de superioridad que lo lleva a creerse el tigre asiático de Latinoamérica. Y olvida que los tigres asiáticos antes de serlo invirtieron considerablemente en educación. Pero incluso ellos palidecen al lado de Finlandia, país que invierte el 11% de su presupuesto en Educación.
Finlandia es el país que, desde la primera prueba PISA (2000), ha obtenido el primer lugar. Perú el 63 de 65. En Finlandia los niños empiezan el colegio a los 7 años. Durante la primaria tienen el mismo maestro para todos los cursos quien se ocupa de que ningún niño se retrase. No tienen calificaciones hasta 5 de primaria, ya que el objetivo es fortalecerlos emocionalmente.
El éxito de Finlandia está basado en tres estructuras fundamentales: los padres, los colegios y maestros y el acceso a recursos socio-culturales. Los padres se saben responsables de la educación y desarrollo de los hijos. La educación es completamente gratuita y los maestros son elegidos entre los mejores estudiantes. Se necesita una nota de 9 sobre 10 a lo largo de secundaria para ser aceptado en la carrera de educación. En Finlandia es un honor nacional ser maestro. Porque creen que la educación es la llave para el desarrollo de un país. La tercera herramienta, es el acceso a los recursos socio-culturales: bibliotecas, ludotecas, cines. Donde los niños pueden adquirir conocimientos y entretener su mente. El 80% de las familias acostumbra a ir a una biblioteca los fines de semana. ¿Cuántos peruanos conocen una biblioteca?
En Finlandia se dictan 608 horas lectivas en primaria. En el Perú 1100. ¿Sabía que cuando se aumentó el número de horas lectivas en el Peru no se amplió el currículo escolar? Hoy los profesores enseñan lo mismo que antes, solo que más despacio para llegar a la cantidad de horas establecidas por el MINEDU. Entonces ahora los niños deben empezar el colegio el 1 de marzo, mientras el sol del verano los sancocha, para "aprender" lo mismo que "aprendían" antes.
¿Aprender? En el Perú solo 3 de cada 10 niños entiende lo que lee y solo 15 de cada 100 niños de zonas urbanas pueden resolver problemas de matemáticas. Si un niño no entiende lo que lee ni puede resolver un problema de matemáticas se frustra y pierde el interés por aprender. Otro gran problema es la alta tasa de repetición. El 20% de niños de 6-11 está en un grado inferior al que le corresponde. Un adolescente que a los 15 sigue en primero de secundaria se siente avergonzado, lo más probable es que abandone el colegio. En el 2011, solo 63.1% de jóvenes a los 18 años había terminado la secundaria. En el área rural es 41.6%. Si desagregamos por nivel de pobreza, solo el 42.8% de pobres terminó la secundaria.
A más jóvenes sin educación, mayor pandillaje, consumo de drogas y delincuencia, mayor número de adolescentes embarazadas, menor número de gente capacitada y por lo tanto menor crecimiento económico y mayor carga para el Estado. ¿Sigue creyendo que al Perú no lo para nadie?
Finlandia es el país que, desde la primera prueba PISA (2000), ha obtenido el primer lugar. Perú el 63 de 65. En Finlandia los niños empiezan el colegio a los 7 años. Durante la primaria tienen el mismo maestro para todos los cursos quien se ocupa de que ningún niño se retrase. No tienen calificaciones hasta 5 de primaria, ya que el objetivo es fortalecerlos emocionalmente.
El éxito de Finlandia está basado en tres estructuras fundamentales: los padres, los colegios y maestros y el acceso a recursos socio-culturales. Los padres se saben responsables de la educación y desarrollo de los hijos. La educación es completamente gratuita y los maestros son elegidos entre los mejores estudiantes. Se necesita una nota de 9 sobre 10 a lo largo de secundaria para ser aceptado en la carrera de educación. En Finlandia es un honor nacional ser maestro. Porque creen que la educación es la llave para el desarrollo de un país. La tercera herramienta, es el acceso a los recursos socio-culturales: bibliotecas, ludotecas, cines. Donde los niños pueden adquirir conocimientos y entretener su mente. El 80% de las familias acostumbra a ir a una biblioteca los fines de semana. ¿Cuántos peruanos conocen una biblioteca?
En Finlandia se dictan 608 horas lectivas en primaria. En el Perú 1100. ¿Sabía que cuando se aumentó el número de horas lectivas en el Peru no se amplió el currículo escolar? Hoy los profesores enseñan lo mismo que antes, solo que más despacio para llegar a la cantidad de horas establecidas por el MINEDU. Entonces ahora los niños deben empezar el colegio el 1 de marzo, mientras el sol del verano los sancocha, para "aprender" lo mismo que "aprendían" antes.
¿Aprender? En el Perú solo 3 de cada 10 niños entiende lo que lee y solo 15 de cada 100 niños de zonas urbanas pueden resolver problemas de matemáticas. Si un niño no entiende lo que lee ni puede resolver un problema de matemáticas se frustra y pierde el interés por aprender. Otro gran problema es la alta tasa de repetición. El 20% de niños de 6-11 está en un grado inferior al que le corresponde. Un adolescente que a los 15 sigue en primero de secundaria se siente avergonzado, lo más probable es que abandone el colegio. En el 2011, solo 63.1% de jóvenes a los 18 años había terminado la secundaria. En el área rural es 41.6%. Si desagregamos por nivel de pobreza, solo el 42.8% de pobres terminó la secundaria.
A más jóvenes sin educación, mayor pandillaje, consumo de drogas y delincuencia, mayor número de adolescentes embarazadas, menor número de gente capacitada y por lo tanto menor crecimiento económico y mayor carga para el Estado. ¿Sigue creyendo que al Perú no lo para nadie?
sábado, 23 de marzo de 2013
El ciudadano nunca tiene la razón
Finalmente, la campaña por la revocatoria acabó y es momento que los limeños evaluemos el proceso electoral mirando al futuro. Tenemos un país fragmentado, partido en dos. Un lado que pretende ser el políticamente correcto, el de las manos blancas, la reserva moral y la honestidad. El otro que es acusado de corrupto, mafioso, vulgar y mentiroso. Y una clase política que contribuye irresponsablemente a acentuar esta fragmentación, sin pensar en el desarrollo del país.
La revocatoria buscaba que los ciudadanos decidieran si la gestión municipal había sido eficiente o no. Pero la alcaldesa, sus regidores y los intereses que los rodean plantearon erróneamente la elección como un problema entre honestos y mafiosos. Sin importar que en el primer grupo -los honestos- haya habido varias mentiras, regidores vacados por supuestos actos de corrupción, grandes intereses empresariales y un oscuro asesor. Más aun, a una semana de las elecciones aún no han transparentado el origen del financiamiento de su campaña.
La revocatoria nos mostró la clase política que tenemos. Por un lado, partidos capaces de someterse a alianzas contra natura, tratando de convencer a los ciudadanos que lo hacen por principios cuando en realidad es por intereses partidarios; y por el otro lado, partidos que promueven, sin transparencia alguna, iniciativas orientadas a satisfacer sus cálculos políticos.
Los actores políticos, haciendo espíritu de cuerpo, se escudaron en supuestos principios para evitar rendir cuentas. La discusión se basó en quién tiene la honra más grande y la moral más alta, cuando de lo que se trataba era de demostrar si es que tenían la capacidad necesaria para administrar la ciudad e implementar políticas públicas.
La clase política parece haberse convencido que la política en el país no debe hacer docencia. Ese tipo de política que en los países desarrollados permite que los ciudadanos conozcan cuáles son las alternativas de políticas publicas y tomen decisiones en base a sus bondades. Aquí no hay discusión sobre la mejor manera de invertir los impuestos para resolver el problema del transporte: si con más corredores o con un metro, si con participación privada mediante concesiones o mediante licitaciones supervisadas por el municipio. Esos temas que suponen que los ciudadanos sepan cómo se gasta su plata no se muestran ya sea por falta transparencia, o porque a los políticos no les importa la opinión ciudadana, o porque no se dan cuenta que el funcionario público es un empleado de los ciudadanos.
En el medio de esta revocatoria quedaron los limeños que quieren autoridades eficientes, que implementen políticas públicas basadas en evidencia y lo hagan adoptando mecanismos de buen gobierno como la transparencia, la rendición de cuentas y la participación ciudadana.
¿Hasta cuándo vamos a seguir permitiendo que un sector de la población se arrogue una autoridad moral superior a la del resto de peruanos? ¿Hasta cuándo los que no estamos de acuerdo con ellos tendremos que aguantar calificativos e insultos? Así no se construyen instituciones ni se fortalece la democracia, ambas necesarias para lograr cruzar el umbral del desarrollo.
La revocatoria buscaba que los ciudadanos decidieran si la gestión municipal había sido eficiente o no. Pero la alcaldesa, sus regidores y los intereses que los rodean plantearon erróneamente la elección como un problema entre honestos y mafiosos. Sin importar que en el primer grupo -los honestos- haya habido varias mentiras, regidores vacados por supuestos actos de corrupción, grandes intereses empresariales y un oscuro asesor. Más aun, a una semana de las elecciones aún no han transparentado el origen del financiamiento de su campaña.
La revocatoria nos mostró la clase política que tenemos. Por un lado, partidos capaces de someterse a alianzas contra natura, tratando de convencer a los ciudadanos que lo hacen por principios cuando en realidad es por intereses partidarios; y por el otro lado, partidos que promueven, sin transparencia alguna, iniciativas orientadas a satisfacer sus cálculos políticos.
Los actores políticos, haciendo espíritu de cuerpo, se escudaron en supuestos principios para evitar rendir cuentas. La discusión se basó en quién tiene la honra más grande y la moral más alta, cuando de lo que se trataba era de demostrar si es que tenían la capacidad necesaria para administrar la ciudad e implementar políticas públicas.
La clase política parece haberse convencido que la política en el país no debe hacer docencia. Ese tipo de política que en los países desarrollados permite que los ciudadanos conozcan cuáles son las alternativas de políticas publicas y tomen decisiones en base a sus bondades. Aquí no hay discusión sobre la mejor manera de invertir los impuestos para resolver el problema del transporte: si con más corredores o con un metro, si con participación privada mediante concesiones o mediante licitaciones supervisadas por el municipio. Esos temas que suponen que los ciudadanos sepan cómo se gasta su plata no se muestran ya sea por falta transparencia, o porque a los políticos no les importa la opinión ciudadana, o porque no se dan cuenta que el funcionario público es un empleado de los ciudadanos.
En el medio de esta revocatoria quedaron los limeños que quieren autoridades eficientes, que implementen políticas públicas basadas en evidencia y lo hagan adoptando mecanismos de buen gobierno como la transparencia, la rendición de cuentas y la participación ciudadana.
¿Hasta cuándo vamos a seguir permitiendo que un sector de la población se arrogue una autoridad moral superior a la del resto de peruanos? ¿Hasta cuándo los que no estamos de acuerdo con ellos tendremos que aguantar calificativos e insultos? Así no se construyen instituciones ni se fortalece la democracia, ambas necesarias para lograr cruzar el umbral del desarrollo.
sábado, 9 de marzo de 2013
Otra vez Sinesio
En su última columna, Sinesio López nos dice que aunque Venezuela durante el chavismo no fue una democracia liberal, tampoco fue una dictadura. "Una dictadura es un régimen cerrado que no se abre a los derechos de los ciudadanos, al juego de poderes y a la competencia política. Chávez, por el contrario, compitió en varios procesos electorales (...) y siempre se sometió al veredicto de las urnas." Para López los resultados más relevantes del chavismo fueron la expansión de las políticas sociales y la reducción de la pobreza.
¿Este Sinesio López es el mismo que sostiene que la principal característica del fujimorismo fue su carácter autocrático? ¿Es el mismo que no le da relevancia alguna a sus resultados económicos y sociales?
Hagamos un pequeño análisis comparativo entre los gobiernos de Chavez y Fujimori. Diversos académicos (O'Donnel, Schmitter, Diamond, Linz) concuerdan en que una democracia liberal debe tener ciertas características básicas: elecciones libres; independencia de poderes; autoridad electoral independiente; prensa libre; derecho de elegir y ser elegido; control civil sobre los militares; garantía de libertades civiles.
Los dos gobiernos tuvieron elecciones libres y tanto Chavez como Fujimori compitieron en varios procesos, perdiendo algunos. Ambos gobernantes tuvieron el control del Congreso y del PJ, con lo cual la independencia de poderes estaba limitada; no tenían autoridades electorales independientes; ambos impusieron limitaciones a la libertad de prensa, aunque a través de distintos métodos. Existió el derecho de elegir y ser elegido, aunque ambos gobernantes se encargaron de debilitar aún más la ya poco respetada clase política. Finalmente, las FF.AA. tuvieron un rol central en el mantenimiento de sus caudillos en el poder.
Estas características comunes deberían llevar al profesor López a sostener conclusiones similares frente a hechos similares. Sin embargo, pareciera que los análisis comparativos no lo convencen cuando se trata de analizar a quienes comparten su ideología.
López resalta el cambio social y económico del chavismo como el resultado positivo del régimen. Sin embargo, no es tan generoso con el fujimorismo. Podríamos sostener que Fujimori y Chavez tuvieron una preocupación prioritaria por redistribuir el ingreso y reducir la pobreza. El apoyo mayoritario de ambos en los sectores populares es una prueba objetiva de ello.
La gran diferencia: el manejo económico. Fujimori implementó un modelo de libre mercado, responsable del crecimiento económico que experimentamos, de la reducción de pobreza y del crecimiento de las clases medias. Mientras Chávez, según López, "incrementó la participación y el control del Estado en la economía, nacionalizó empresas estratégicas, manejó (de manera) centralizada la hacienda pública y el anclaje subsidiado de los precios." El resultado: una inflación cercana al 30% y un gasto público enorme, lo que hace que Venezuela hoy sea insostenible.
Sorprende ver cómo impunemente, la intelectualidad peruana, utiliza hechos y evidencias similares para extraer conclusiones diferentes, utilizando las herramientas analíticas a discreción. ¿Cuántos lectores y alumnos quedarán extraviados al apreciar tales contradicciones? Sería bueno, profesor López, recordar a Basadre cuando reclamaba: "Que el Perú no se pierda por la obra o inacción de los peruanos".
¿Este Sinesio López es el mismo que sostiene que la principal característica del fujimorismo fue su carácter autocrático? ¿Es el mismo que no le da relevancia alguna a sus resultados económicos y sociales?
Hagamos un pequeño análisis comparativo entre los gobiernos de Chavez y Fujimori. Diversos académicos (O'Donnel, Schmitter, Diamond, Linz) concuerdan en que una democracia liberal debe tener ciertas características básicas: elecciones libres; independencia de poderes; autoridad electoral independiente; prensa libre; derecho de elegir y ser elegido; control civil sobre los militares; garantía de libertades civiles.
Los dos gobiernos tuvieron elecciones libres y tanto Chavez como Fujimori compitieron en varios procesos, perdiendo algunos. Ambos gobernantes tuvieron el control del Congreso y del PJ, con lo cual la independencia de poderes estaba limitada; no tenían autoridades electorales independientes; ambos impusieron limitaciones a la libertad de prensa, aunque a través de distintos métodos. Existió el derecho de elegir y ser elegido, aunque ambos gobernantes se encargaron de debilitar aún más la ya poco respetada clase política. Finalmente, las FF.AA. tuvieron un rol central en el mantenimiento de sus caudillos en el poder.
Estas características comunes deberían llevar al profesor López a sostener conclusiones similares frente a hechos similares. Sin embargo, pareciera que los análisis comparativos no lo convencen cuando se trata de analizar a quienes comparten su ideología.
López resalta el cambio social y económico del chavismo como el resultado positivo del régimen. Sin embargo, no es tan generoso con el fujimorismo. Podríamos sostener que Fujimori y Chavez tuvieron una preocupación prioritaria por redistribuir el ingreso y reducir la pobreza. El apoyo mayoritario de ambos en los sectores populares es una prueba objetiva de ello.
La gran diferencia: el manejo económico. Fujimori implementó un modelo de libre mercado, responsable del crecimiento económico que experimentamos, de la reducción de pobreza y del crecimiento de las clases medias. Mientras Chávez, según López, "incrementó la participación y el control del Estado en la economía, nacionalizó empresas estratégicas, manejó (de manera) centralizada la hacienda pública y el anclaje subsidiado de los precios." El resultado: una inflación cercana al 30% y un gasto público enorme, lo que hace que Venezuela hoy sea insostenible.
Sorprende ver cómo impunemente, la intelectualidad peruana, utiliza hechos y evidencias similares para extraer conclusiones diferentes, utilizando las herramientas analíticas a discreción. ¿Cuántos lectores y alumnos quedarán extraviados al apreciar tales contradicciones? Sería bueno, profesor López, recordar a Basadre cuando reclamaba: "Que el Perú no se pierda por la obra o inacción de los peruanos".
sábado, 2 de marzo de 2013
¡Agua va!
En el Perú hay 530,000 niños menores de 5 años que sufren de desnutrición crónica. Esto es 1 de cada 5 niños. Al igual que con otros problemas, en Lima se cree que este es un tema de las poblaciones de la Sierra, donde en algunos casos como en Huancavelica la desnutrición infantil alcanza al 54.2%, lo que equivale a 30,000 niños. Lima cae en un error pues los niños limeños desnutridos casi doblan el número de los de Huancavelica, superando los 51,000.
Una causa de la desnutrición es la falta de higiene que facilita que los niños ingieran alimentos con bacterias, generando diarreas que les impiden absorber los nutrientes necesarios. El problema no es solo de falta de agua segura. Dean Spears acaba de publicar los resultados de una investigación ("How much international variation in child height can sanitation explain?") donde concluye que existe una correlación entre la defecación al aire libre -donde no hay baños ni letrinas- y la desnutrición infantil.
De acuerdo con cifras del INEI, el 66.2% de los hogares en el Perú cuenta con redes de desagüe. Mientras en Lima es el 82%. Sin embargo, el 5.7% de los hogares limeños utilizan un pozo ciego o letrina y 4% de familias en Lima no tiene ningún tipo de servicio higiénico. Es decir, más de 400,000 limeños no tienen acceso a baño ni letrina. En Huancavelica el número de familias sin acceso a servicios es 32.5%. Esto es 148,000 personas. Parecería que en los arenales de Lima alojamos a casi tres Huancavelicas.
¡Agua va! era el grito de advertencia que daban los vecinos antes de aventar por la puerta de su casa el contenido de las bacinicas. Esto, antes de los avances del Siglo XX en saneamiento. Hoy en los arenales de Lima ya no se utiliza el ¡Agua va! Pero sigue yendo. A veces en bolsas aventadas por los techos y que se conocen como baños voladores.
Todas estas cifras y anécdotas son una nueva evidencia de cómo la euforia del crecimiento económico nos enceguece a tal punto que no vemos cómo la miseria sigue alrededor nuestro.
La alcaldesa con sus aliados de PR y TyL -quienes impiden las inversiones en el país con el pretexto de que estas no benefician a las poblaciones- deberían darse cuenta que su prédica a favor de la equidad podría aplicarla en Lima. ¿Por qué no han trabajado para que 400,000 limeños tenga un baño o letrina?, ello habría contribuido a que muchos de los 51,000 niños que sufren desnutrición tengan una mejor salud. ¿Es acaso prioritario arreglar parques, entregar condecoraciones y fortalecer una supuesta ciudadanía? ¿De qué ciudadanía hablamos si 400,000 limeños no tienen acceso a un baño?
Alcaldesa, no se equivoque, las poblaciones más pobres no han sido persuadidas por sus opositores para revocarla. El rechazo de los segmentos más necesitados de la población es porque usted olvidó darles la oportunidad que les ofreció. Bien haría en dejar de leer a Chomsky y empezar con Amartya Sen.
Una causa de la desnutrición es la falta de higiene que facilita que los niños ingieran alimentos con bacterias, generando diarreas que les impiden absorber los nutrientes necesarios. El problema no es solo de falta de agua segura. Dean Spears acaba de publicar los resultados de una investigación ("How much international variation in child height can sanitation explain?") donde concluye que existe una correlación entre la defecación al aire libre -donde no hay baños ni letrinas- y la desnutrición infantil.
De acuerdo con cifras del INEI, el 66.2% de los hogares en el Perú cuenta con redes de desagüe. Mientras en Lima es el 82%. Sin embargo, el 5.7% de los hogares limeños utilizan un pozo ciego o letrina y 4% de familias en Lima no tiene ningún tipo de servicio higiénico. Es decir, más de 400,000 limeños no tienen acceso a baño ni letrina. En Huancavelica el número de familias sin acceso a servicios es 32.5%. Esto es 148,000 personas. Parecería que en los arenales de Lima alojamos a casi tres Huancavelicas.
¡Agua va! era el grito de advertencia que daban los vecinos antes de aventar por la puerta de su casa el contenido de las bacinicas. Esto, antes de los avances del Siglo XX en saneamiento. Hoy en los arenales de Lima ya no se utiliza el ¡Agua va! Pero sigue yendo. A veces en bolsas aventadas por los techos y que se conocen como baños voladores.
Todas estas cifras y anécdotas son una nueva evidencia de cómo la euforia del crecimiento económico nos enceguece a tal punto que no vemos cómo la miseria sigue alrededor nuestro.
La alcaldesa con sus aliados de PR y TyL -quienes impiden las inversiones en el país con el pretexto de que estas no benefician a las poblaciones- deberían darse cuenta que su prédica a favor de la equidad podría aplicarla en Lima. ¿Por qué no han trabajado para que 400,000 limeños tenga un baño o letrina?, ello habría contribuido a que muchos de los 51,000 niños que sufren desnutrición tengan una mejor salud. ¿Es acaso prioritario arreglar parques, entregar condecoraciones y fortalecer una supuesta ciudadanía? ¿De qué ciudadanía hablamos si 400,000 limeños no tienen acceso a un baño?
Alcaldesa, no se equivoque, las poblaciones más pobres no han sido persuadidas por sus opositores para revocarla. El rechazo de los segmentos más necesitados de la población es porque usted olvidó darles la oportunidad que les ofreció. Bien haría en dejar de leer a Chomsky y empezar con Amartya Sen.
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