sábado, 19 de abril de 2014

Tapadas limeñas

La mayoría no debe ni puede, en un Estado de Derecho, limitar los derechos de las minorías. Si todos somos iguales ante la ley, como establece la Constitución, es momento de que esa igualdad sea ejercida por los ciudadanos que tienen una opción sexual distinta a la mayoría.

El Perú es un país laico, y por ello ni los dogmas de la Iglesia Católica ni los valores cristianos pueden ser impuestos para limitar los derechos de los ciudadanos. Ni siquiera a través de mecanismos democráticos, como propuso el Cardenal.

Jim Kim, presidente del BM, declaró recientemente, refiriéndose a los derechos de los homosexuales: "La lucha para eliminar todo tipo de discriminación institucionalizada es urgente". El trato discriminatorio hacia grupos de personas sobre la base de género, religión, raza o sexualidad, conduce a su exclusión social, lo que podría perjudicar el crecimiento económico y haría más difícil aliviar la pobreza. Pero es además moral y legalmente inaceptable.

Podemos seguir actuando como tapadas limeñas y pretender que no reconocerle derechos civiles y patrimoniales a los ciudadanos que tienen una opción sexual distinta hará que. . . ¿desaparezcan? Debo informarles que eso no sucederá. La realidad es que en el Perú existen familias formadas por personas del mismo sexo, y ellas y sus hijos tienen derecho a ser reconocidos y protegidos por el Estado. La ley de la unión civil busca que se reconozca una realidad.

Los congresistas no deben dejarse amedrentar por presiones de grupos de interés conservadores. Su obligación es garantizar que todos los ciudadanos sean iguales ante la ley.

La intolerancia es una característica de nuestra sociedad, donde unos se creen moralmente superiores y no entienden que la Constitución, la ley y Dios nos hacen a todos iguales. Un país donde sigan existiendo categorías distintas de ciudadanos es inviable, sin importar el crecimiento económico que experimente.

sábado, 12 de abril de 2014

¿Y ahora, quién podrá defendernos?

El Banco Mundial acaba de anunciar su preocupación por lo que estima será una reducción en el crecimiento de Latinoamérica, identificando dos causas principales: la desaceleración de China y los recortes de políticas monetarias de EE.UU.

Lamentablemente, el Perú no hizo a tiempo un uso eficiente de los recursos que el crecimientoeconómico le generó. Faltó inversión en infraestructura, servicios básicos como educación y salud, y seguridad, entre otros.

Para que un país logre cruzar el umbral del desarrollo, el crecimiento económico no es suficiente. Uno de los requisitos indispensables es que el Estado controle el monopolio de la violencia. Esto es que solo el Estado, a través de la ley, puede ejercer la violencia (orden, persecución, sanción), sin que ningún otro grupo (narcoterrorista, paramilitar, sicario, milicia) pueda hacerlo.

El Estado ha demostrado su incapacidad en mantener el monopolio de la violencia y no solo por la "percepción" de inseguridad con la vivimos, la falta de acceso a la justicia ni por la frustración de vivir en una ciudad sin autoridad donde cualquier bacancito se impone.

Las denuncias de asesinato de autoridades regionales son alarmantes. No solo es Áncash y los asesinatos que estarían relacionados con el presidente regional. Existen varias denuncias de asesinatos de autoridades a manos de sicarios que estarían vinculados a negocios ilegales por todo el Perú.

Hace unos meses, el congresista Modesto Julca envió una carta informándole al entonces ministro del Interior, Wilfredo Pedraza, de la situación en Áncash y de los "asesinatos cometidos por sicarios de organizaciones criminales vinculadas al poder político". A pesar de ello, Nolasco fue asesinado. Pedraza no es más ministro, pero mantiene un puestito como asesor presidencial en materia de seguridad, nada menos.

Sin autoridades eficientes, el Estado no logrará garantizar la seguridad de sus ciudadanos. Y sin seguridad es imposible cruzar el umbral del desarrollo.

sábado, 5 de abril de 2014

¿Y usted confía en el Estado?

La auditoría social busca que los ciudadanos participen en asuntos de gobierno fiscalizando y haciéndole saber a las autoridades sus intereses y preferencias. Si el ciudadano tiene información, podrá realizar un mayor control sobre las autoridades, obligándolas a rendir cuentas y actuar con transparencia, lo que mejoraría la prestación de servicios y el gasto público y reduciría la corrupción. Con ello se incrementaría la satisfacción del ciudadano, favoreciéndose la gobernabilidad.

Durante el 2012 se gestó una acción colectiva entre los limeños descontentos con la gestión de la alcaldesa: 65% quería revocarla. Organizar una acción colectiva es difícil y requiere líderes. Los partidos políticos, demostrando que no representan a nadie más que a sí mismos, decidieron defender sus puestos e intereses y erróneamente plantearon que la revocatoria perjudicaría la institucionalidad y significaría el regreso de una mafia. Mucho dinero y un oscuro asesor hicieron el resto: asustaron a los limeños y la alcaldesa triunfó. En el medio quedaron quienes deseaban autoridades eficientes que implementen políticas públicas basadas en evidencia y lo hagan adoptando mecanismos de buen gobierno como transparencia, rendición de cuentas y participación ciudadana.

Jonathan Fox, profesor de American University experto en estos temas, ha encontrado que uno de los requisitos para que la auditoría social funcione es que los ciudadanos crean que serán escuchados por el Estado y su participación tendrá resultados. Los limeños no fueron escuchados.

Cuando los ciudadanos están descontentos con las autoridades y no pueden recurrir a mecanismos democráticos sea para revocar a una autoridad ineficiente o corrupta, para exigir mejoras en los servicios o influir en la agenda pública, pierden la confianza en el Estado. Entonces, para lograr sus objetivos toman carreteras, plazas y recurren a la violencia. Lo vimos en la primavera árabe, en Chile, Brasil y actualmente Venezuela. Ejemplos locales: Bagua, Conga, los mineros informales y, si mira más allá, verá los que vienen.

sábado, 29 de marzo de 2014

¿Cómo haríamos?

Branko Milanovic, economista del Banco Mundial, publicó un estudio reciente donde encontró que entre 1988 y el 2008 los ingresos del 1% de los más ricos del mundo había aumentado en 60%, mientras que los ingresos del 5% más pobre no habían sufrido ningún cambio.

El Perú ha logrado reducir la pobreza monetaria hasta en 26%. Quienes han salido de la pobreza son considerados una nueva clase media, pese a que carecen de acceso a salud y educación de calidad y a empleo formal. Uno de los grandes problemas que enfrentamos es el riesgo de que sin las políticas públicas adecuadas que mantengan el crecimiento económico, faciliten la inversión privada y la seguridad, ellos puedan caer nuevamente en la pobreza.

Sin embargo, de acuerdo con el índice de pobreza multidimensional, esta es 37%. ¿Cuál es la diferencia? Mientras la pobreza monetaria mide solo ingresos, la multidimensional mide también acceso a salud, educación, vivienda, empleo, seguridad personal, etc. Analizar la pobreza desde la perspectiva multidimensional brinda una visión más concreta sobre la situación del país.

¿Sabía que cuatro de cada diez niños peruanos son pobres? 1.6 millones de menores de 18 son pobres multidimensionales. De acuerdo con un estudio de Enrique Vásquez, 458,136 niños dejaron de ir al colegio en el 2012. El 49% de adolescentes trabaja en promedio siete horas diarias por un sol la hora, mientras que el 13.5% de las adolescentes está embarazada o ya es madre. En el 2012, 815,757 niños menores de cinco años sufrían de desnutrición crónica y 981,800 niños (6-11) vivían en hogares con déficit calórico, esto es, no tenían suficiente comida. Qali Warma, el programa diseñado para acabar con la desnutrición y el déficit calórico de los niños, acaba de intoxicar a 50 en Cañete.

Esta es la realidad del Perú. Bajo estas condiciones, ¿cree que la gobernabilidad y el desarrollo están garantizados?

sábado, 22 de marzo de 2014

Dios perdona el pecado

Tengo la impresión –y si me apura la percepción– de que el Ejecutivo no entendió el mensaje que le envió el Congreso. Enfrentarse a la oposición sosteniendo que Heredia seguirá como hasta ahora, ejerciendo un poder informal que no está sujeto a ningún control es, cuando menos, imprudente. Un Presidente podría darse esos lujos si tuviese el apoyo del pueblo. No cuando tiene 25% de aprobación y la Primera Dama 27%.

El Presidente ha advertido: Heredia seguirá despachando desde una oficina, que dicen que no tiene, aconsejada por unos asesores que no son formalmente suyos. Seguirá convocando a ministros, despachando con ellos, fijando agendas, dando luz verde y coqueteando, cómo no, con la Confiep.

El Ejecutivo se defiende sosteniendo que el poder de Heredia es solo percepción. El problema es que a Heredia le gusta alardear y olvida que Dios perdona el pecado, mas no el escándalo. El poder que ejerce Heredia debería preocuparnos, por la historia reciente, y porque este es una afrenta a las instituciones democráticas y al orden constitucional. El poder de Nadine no es pequeña política, como quiere hacernos creer el marqués. Pequeña política es apoyar y proteger a quien ejerce un poder informal motivado por rencores personales demasiado viejos ya.

El Congreso tuvo la oportunidad de hacerle saber al Gobierno que no permitiría que Heredia mantenga el poder informal que ejerce. No lo consiguió. Un partido pactista se entrometió. ¿Por qué el PPC otorgó la confianza al gabinete? ¿Qué cambió entre viernes y lunes? ¿La oferta de un fajín? ¿La presidencia del Congreso? Sea lo que fuere, no fue por el bien del país ni en aras de la institucionalidad. El PPC demostró, una vez más, que actúa en base a intereses partidarios y carece de visión. Demostró que las nuevas generaciones han sido incapaces de alejarse del origen cortesano de sus fundadores.

sábado, 15 de marzo de 2014

Y tú, ¿tienes algo que decir?

Un valiente regidor tiene varias denuncias de violencia doméstica presentadas por su mujer y una ex. Además, el Perú entero vio el video donde maltrata a una suboficial de la Policía. Otro valiente, esta vez un padre de la patria, tendría una hija no reconocida engendrada en su juventud. En su momento se habría negado a reconocerla y habría intentado hacerlo cuando inició su carrera política. Tenemos un expresidente que negó a una hija, habría pagado testigos para que acrediten que su madre era "de malvivir" y hasta tuvo una reunión con el presidente de la Corte Suprema para "controlar" el tema. Por Palacio circula un asesor presidencial que tiene tres procesos judiciales de alimentos iniciados por las madres de sus tres hijos, quien parecería hacer buen uso de sus influencias para que los benévolos jueces le reduzcan la mísera pensión a la que está obligado.

Todos los mencionados son actores políticos, responsables de diseñar y ejecutar políticas públicas en un país donde la discriminación contra la mujer y la violencia de género están entre los mayores problemas de políticas públicas.

Sin embargo, ellos son defendidos ardorosamente por mujeres. Lourdes Flores sostiene que las denuncias contra Chicote-Boy "no eran suficientes para descalificar a un político que tenía mucho que aportar". Una vanidosa periodista venida a menos hizo suya la defensa del primero y ahora de la del padre de la patria que no quiso, cuando debió, ser padre de una hija. Mientras el asesor presidencial es protegido por la primera dama, quien pasea por el mundo con una agenda de género. La sociedad peruana le echa la culpa a la mujer porque eligió mal, porque lo permite, porque es muñeca brava, porque le sacó un hijo a propósito, porque es corrupta. Quedarnos callados sosteniendo que son temas personales nos hace cómplices.

sábado, 8 de marzo de 2014

No llores por mí, democracia

Los ciudadanos a nivel mundial vienen perdiendo confianza en la democracia. La sensación de que los políticos responden a intereses privados se acentúa incluso en los países occidentales de larga historia democrática. La membresía partidaria viene cayendo en todos los países desarrollados, al igual que la participación electoral en aquellos donde el voto no es obligatorio. Una encuesta en siete países europeos encontró que más de la mitad de los votantes no confía en el Estado.

Julio Gagó, congresista, habría incurrido en una simulación ilegal para que sus empresas sigan contratando con el Estado, lo que está prohibido por ley. El fujimorismo aún no ha dicho nada al respecto. Ocupado, dicen sus voceros, en compromisos previos e inauguraciones de locales.

Susana Villarán, alcaldesa de Lima, obtiene un préstamo de la Caja Municipal, pese a que por ley está impedida de hacerlo. Susel Paredes, funcionaria municipal, la defiende con un argumento de género. Mientras tanto, los ciudadanos seguimos esperando que la alcaldesa y su jefa de campaña, Anel Townsend, cumplan con su promesa y rindan cuentas de los aportes y gastos de la campaña por el "No". Entre ellos, cómo financió a Favre.

El abogado de Alejandro Toledo reconoce que el haber dado versiones contradictorias sobre las cuentas de Ecoteva perjudica a su cliente. Pero el cliente y la colorada siguen firmes en la última versión. Esta es que la plata es de Maiman y no de la suegra, del Holocausto ni de los exmaridos millonarios.

Carmen Omonte, congresista y ministra, sería accionista minoritaria de una empresa que habría adquirido concesiones mineras a través de testaferros. Ampayada, anuncia que cederá sus acciones a dos poblados huanuqueños. Figallo, ministro de Justicia, salió en su defensa.

En el camino, los ciudadanos, quienes los llevamos al poder, no nos sentimos representados por ellos. Sentimos vergüenza. Pero tomamos posición de acuerdo con preferencias políticas, acusamos a unos y defendemos a otros sin aceptar que todo es parte de lo mismo: la utilización de la política para fines privados.

En todos estos casos, el Congreso ha convocado a los involucrados a dar explicaciones. Y uno piensa para qué, si queda claro que no pasará nada.

sábado, 1 de marzo de 2014

El acta de sujeción

Los ministros del régimen parecen hacer oídos sordos cuando se denuncia el irregular ejercicio de poder de Nadine Heredia. Mucho se ha dicho sobre aquel, pero los ministros encaprichados y cegados la defienden.

Es que ellos no ven nada irregular en el hecho de que, de acuerdo a la Contraloría, entre agosto del 2011 y marzo del 2013 las actividades y viajes de Nadine Heredia le costaron al Estado peruano más de S/.3 millones. Esto a pesar de que ella no tiene rango de funcionaria pública y por ello no rinde cuentas.

En 1999, los altos mandos militares firmaron ante Vladimiro Montesinos un acta de sujeción a través de la cual se comprometían a salir en defensa del gobierno fujimorista, que en esos momentos afrontaba serios cuestionamientos. Por ello fueron enjuiciados, porque se sometieron al poder de quien no tenía poder formal. El mayor peligro del poder informal es que no tiene control. ¿Cuántos miembros de la Confiep pasaron por las salitas del SIN a negociar con el "Doc"? ¿Cuántos políticos y embajadores? ¿Cuántos empresarios extranjeros? Es que el poder obnubila y atrae como moscas a la miel a aquellos cuyos principios y valores se rinden ante él y ante el dinero.

Nadine Heredia es la mujer más poderosa del Perú. Los empresarios están encandilados y "sus" ministros están sometidos a ella, siguen sus órdenes e instrucciones. El Congreso, aquel llamado a controlar el poder del Ejecutivo, es incapaz de cuestionarla siquiera. ¿Es correcto que la Primera Dama ejerza paralelamente la presidencia de su partido y utilice fondos públicos? No, no lo es y ello sin importar si postulará a la Presidencia en el 2016 o no. Podría encabezar la lista al Congreso o postular en el 2021 o desaparecer de la política, y el uso de fondos públicos es igualmente cuestionable.

El poder político es efímero. Dura lo que dura un gobierno. Los ministros del régimen olvidan, no saben o prefieren no saber, que aunque hoy lo ejerzan, mañana tendrán la obligación de rendir cuentas por lo que hicieron, pero sobre todo por el acta de sujeción que con su servil actitud han suscrito ante Nadine Heredia.

sábado, 22 de febrero de 2014

El gobierno anémico

En el 2010, el Perú redujo la anemia infantil en 6.5% gracias a un programa del Minsa que distribuía "chispitas" nutricionales. Según la Endes 2011, la prevalencia de anemia en niños menores de tres años era de 41.6%. Lamentablemente, el reparto de "chispitas" fue suspendido al asumir el gobierno el presidente Humala. El resultado: actualmente el 44% de los niños menores de 3 años sufre de anemia. De acuerdo con cifras del INEI, en Puno es el 78.1%, en Huancavelica el 71.5% y en Huánuco el 66.5%. La anemia en los niños menores de 2 años genera secuelas neurológicas irreversibles. Según cifras del Banco Mundial, $50,000 millones se pierden anualmente a nivel mundial como consecuencia del efecto de la anemia en la productividad de los países.

El 28% de las mujeres embarazadas en el Perú sufre anemia. En Huancavelica es el 54%, en Puno el 51% y en Ayacucho el 47%. La anemia en la mujer en edad reproductiva es particularmente riesgosa, ya que afecta no solo a la mujer sino también al niño que está por nacer. La anemia es una de las causas de hasta 40% de los casos de muerte materna. En el 2012 murieron 428 mujeres por causas maternas.

El Gobierno de la Inclusión Social decidió reestructurar los programas sociales, cancelando el Pronaa, que atendía a mujeres gestantes y niños menores de 3 años, a quienes no atiende Qali Warma. En el 2012, el Minsa, al enfrentarse al problema de la anemia infantil, en lugar de reactivar la distribución de "chispitas", decide entregar una fórmula de sulfato ferroso, de limitada aceptación por el mal sabor que tiene. Un año después, y debido al aumento de la anemia infantil, ha anunciado que reemplazará la entrega de sulfato ferroso por las "chispitas".

Esta es una muestra de cómo la utilización política de programas públicos tiene efectos negativos en los más pobres y necesitados del Perú. ¿Quién va a asumir las consecuencias del aumento de la anemia en los niños y los efectos que ella pueda tener en su desarrollo físico y cognitivo? ¿El Gobierno de la Inclusión Social con su Primera Dama/Presidenta del Partido Nacionalista/Modelo de "Cosas"?

sábado, 15 de febrero de 2014

¿"Chicago boy"? No, "Chicote boy"

Todo parecería indicar que el regidor estrella del PPC forma parte de un selecto grupo de valientes a los que les gusta maltratar a las mujeres. Así lo demuestran cuatro denuncias. "Chicote boy" se defiende diciendo que eso es porque su mujer es "muñeca brava" y valiente la mandó a ella a responder ante la prensa.

La violencia doméstica responde al control que busca ejercer un hombre sobre una mujer. Es una muestra de poder, de superioridad. El hombre la considera inferior y reclama su derecho de propiedad a través de la violencia, la humillación o reclamando su derecho a poseerla. La violencia de género es uno de los problemas más graves de políticas públicas que enfrenta el Perú. De acuerdo con la OMS, el 69% de mujeres rurales ha sufrido violencia física o sexual, 51% en zonas urbanas. La violencia doméstica NO es un tema privado.

Los políticos, responsables de las políticas públicas, deberían haberse manifestado ante un hecho que involucra a quien pretende un importante cargo público. Pero callan, cómplices. Lourdes Flores, fallida candidata, salió a defender a su valiente pichón: "Que las denuncias eran irrelevantes", "que la violencia había sido recíproca", que ella, la autora de la ley contra la violencia no creía que esto era suficiente para descalificar a un político que tenía mucho que aportar. Parece haber olvidado que un hombre que maltrata a una mujer no tiene valores, principios, ni moral y por lo tanto tiene incapacidad para ser funcionario público.

El valiente rodeado de mujeres del PPC grita alzado: "¡Basta ya!". Orgullosa, Lourdes sonríe de medio lado y le dice: "Bien dicho, pichón"; Pérez Tello mira impávida. Una tercera lo defiende desde la prensa. Vanidosa Rosa María, que insultar no sea delito no lo hace aceptable. Fervientes seguidoras de Groucho Marx y su "estos son mis principios, si no te gustan, tengo otros". Las estamos viendo, señoras.

Que políticos se atrevan a minimizar hechos de violencia de género muestra la gravedad de este problema y su ignorancia. Además explica la trayectoria del PPC, partido que se vanagloria de tener sólidas bases ideológicas y principistas, que desecha cada vez que no le acomodan.

sábado, 8 de febrero de 2014

Las confusiones del Marqués

Leo divertida el último artículo del Marqués sobre el liberalismo y los liberales. Recuerdo que hace unas semanas, el Marqués sostenía que el Presidente estaba acorralado por los medios. Sus amigos salieron a defenderlo. Mario es un hombre de principios, dijeron. Él sabe que si le quita el apoyo a Humala, este se va a la izquierda, dijeron. Entonces, debemos entender que cuando el Marqués doblega sus principios libertarios lo hace para defender al Perú. Para impedir que el Presidente al que garantizó se desvíe. En el camino, voltea la mirada deliberadamente para no ver que es Nadine Heredia quien gobierna.

¿Será que el Marqués sufre de una terrible confusión? Difícilmente se puede sostener que defienda principios libertarios, porque difícilmente un libertario apoyaría a un etnocacerista financiado por Chávez. Cuando pasó aquello, nada hacía presagiar que aquel líder se alejaría de su gran transformación. Lo que sucedió después no fue por el Marqués, ni tampoco por convicción, fue porque las empresas brasileñas le tomaron la posta a Chávez. El etnocacerista se volvió pragmático. ¿Renunció a su admiración por Velasco y a sus planes para el Perú? No lo sabemos.

Lo que sabemos es que el Marqués guarda un gran rencor contra aquel que trepado en un tractor le volteó la elección. Esa fue la razón de su apoyo. Permítame además dudar de su buena intención y de su compromiso con el Perú. Recordemos la gira que en 1992 emprendió exigiendo la suspensión de la ayuda al Perú. En ese momento poco importaba que Sendero estuviese por tomar el país, que la pobreza afectara al 57% de peruanos y que el gobierno y los empresarios tratasen de reinsertarnos en el mercado financiero, y de controlar la mayor crisis económica del Perú. El libertario, aquel que admiraba a Fidel, desde Europa nos dio la espalda, castigándonos porque en el 90 no lo hicimos presidente. En el 2011 lo volvió a hacer.

sábado, 1 de febrero de 2014

Una mentira forzada

La Fiscalía ha archivado, nuevamente, la investigación sobre las mal llamadas esterilizaciones forzadas. Demostrando que no existe evidencia de que el gobierno haya implementado una política de esterilización forzada.

El programa buscó reducir la tasa de mortalidad materno-infantil mejorando las condiciones de salud en los segmentos marginados, dándosele énfasis a la población de la sierra por la desigualdad que existía en el acceso a servicios de salud y en los indicadores. Si en Lima la mortalidad materna era 185 x 100,000 nv, en Ayacucho era 1039; si en Lima morían 26 niños por cada 1000 nv, en Huancavelica morían 106. Si la tasa de fertilidad en Lima era 2.6, en Huancavelica era 6.5 hijos por mujer. En 1993, hubo 1670 muertes maternas: una mujer moría cada 5 horas.

El programa permitió que mujeres pobres pudiesen acceder a servicios de salud gratuitos, beneficiando a 850,000 familias al año. En 1997 se realizaron 109,000 AQV (ligaduras), esto es 13% del total de métodos usados. El uso de métodos modernos aumentó de 31% en 1992 a 50.4% en 2000, y se redujo la mortalidad materna en 30%.

Sin embargo, existieron irregularidades en su implementación. Ocurrieron, aproximadamente, 150 casos donde médicos irresponsables realizaron AQV sin el debido consentimiento. Casos inaceptables donde los médicos debieron ser juzgados y condenados por la justicia, y las víctimas resarcidas. ¿Sabía que el Informe Defensorial 69 encontró que durante el gobierno de Toledo hubo 26 casos de esterilizaciones sin consentimiento?

Como resultado de la cancelación del programa, el uso de métodos anticonceptivos cayó de 50.4% en 2000 a 44% en 2004. En el área rural cayó a 37%, donde 62.5% de las mujeres no quería tener más hijos, pero solo 6.7% había accedido a AQV. La atención de pacientes con aborto incompleto aumentó de 35,000 en 2000 a 41,993 en 2003.

La gran mentira de la "esterilización forzada" fue creada por la izquierda y los sectores antifujimoristas para satisfacer su sed de venganza. A ella se auparon opinólogos desinformados y sin conocimiento alguno de políticas públicas. Para ello utilizaron a los peruanos más pobres y desprotegidos. Demostrando que en la política peruana no hay principios, ni gloria ni honor.