¿Puede un no-nacido tener más derechos que una mujer? ¿Es que el derecho a la vida del no-nacido puede estar por encima del derecho a la vida de la madre? Para la Comisión de la Mujer del Congreso: sí. La mujer en el Perú deberá sacrificar su vida, y con ella probablemente la del no-nacido, antes de poder someterse a un aborto.
El aborto terapéutico fue legalizado en el Perú en 1924. Sin embargo, hasta el día de hoy no existe un protocolo que permita a las mujeres peruanas acceder a él.
El aborto NO es un método anticonceptivo ni debe ser usado como método de control de la natalidad. Sin embargo, pretender que en el Perú el aborto no existe porque es ilegal es como pretender que no existe pobreza porque los alcaldes de Miraflores, Surco y San Isidro les prohibieron la entrada a los mendigos a sus distritos, o porque si miramos para el otro lado ese niñito pobre vendiendo caramelos en la esquina desaparecerá arrastrado por la ola de crecimiento económico. El aborto es una realidad, como lo es que 1 de cada 5 niños esté desnutrido, que 1 de cada 3 peruanos viva en pobreza, que el 45% de los embarazos sea no deseado y que el 69% de las mujeres peruanas entre los 15-49 haya sufrido violencia física o sexual.
Se calcula que en el Perú ocurren más de 400,000 abortos al año en condiciones insalubres que ponen en riesgo la vida de la mujer. El aborto es la tercera causa de mortalidad materna en el Perú y por ello un problema de salud pública. Pero si quiere, seguimos haciendo de cuenta que en el Perú nadie aborta porque está prohibido. Olvidemos que, como todo en el Perú, el que tiene dinero todo lo puede. Las mujeres de los sectores A y B no tienen riesgo alguno, ellas abortan cómodamente en los consultorios de sus médicos. Mientras que las de D y E recurren a comadronas, curanderos o lo "resuelven" comprando unas pastillas para la úlcera en la farmacia.
Las mujeres peruanas aún somos consideradas incapaces legales, seres inferiores que necesitan de la protección de los hombres y del Estado. Seres etéreos que pasan de ser protegidas por sus padres a serlo por sus maridos. Incapaces de tomar decisiones por cuenta propia, incapaces de poner nuestra vida por encima de la de un no-nacido. Porque para todos los efectos, las mujeres somos prescindibles, ciudadanos de segunda en una sociedad machista donde nuestras ideas no se discuten, basta con que nos llamen putas para descalificarnos.
Una sociedad donde el TC limitó el acceso de las mujeres pobres a la píldora del día siguiente, porque las mujeres 'sufrimos' de incapacidad para tomar decisiones y es el Estado el llamado a tomarlas por nosotras. Ahora, quien tenga dinero puede comprarla en cualquier farmacia. ¿Es que acaso esto no es una muestra de inequidad?
¿Si fuesen los hombres quienes llevaran el embarazo, usted cree que seguiríamos discutiendo la legalidad del aborto o ya hace rato sería un derecho adquirido?
Escribo para enfrentar lo "políticamente correcto", que constituye el mayor lastre del Perú. No formo ni he formado parte de partido político alguno y digo solo aquello en lo que creo, independientemente de a quién le guste y a quién no. Creo que estas razones son las que hacen de la irreverencia una virtud.
sábado, 29 de junio de 2013
sábado, 22 de junio de 2013
El movimiento Libertad
El hijo garante del marqués garante ha salido esta semana a advertirnos de los peligros que corremos con el presidente Humala. Parece haber olvidado, de pronto, que fue él quien le garantizó al Perú -poniendo el marquesado de su padre como garantía, porque valgan verdades él no tiene nada propio que ofrecer más que ser el hijo de su padre- que Ollanta había olvidado la Gran Transformación. Alvarito nos aseguró que la única forma en que el Perú seguiría siendo un país democrático era si elegíamos a Ollanta, quien era el elegido que llevaría al Perú por el camino del bien. ¿Cómo es entonces que tiene cara ahora para advertirnos de los peligros que corremos? Es que parecería que de pronto olvidó el papelón que hizo frente al Perú entero cuando, subido en el estrado del mitin de cierre de campaña del entonces candidato, pretendía discursear. Pobre escena la de Alvarito con discurso a medias, cortado por la entrada del expresidente
Toledo, su esposa la encantadora Eliane y la pareja que hoy gobierna y que pretende postular a una reelección conyugal. Pero Alvarito no se queda ahí, hace un par de días felicitó a la Defensoría del Pueblo por su decisión de oponerse al Servicio Militar Obligatorio.
¿Que pensará el ministro Cateriano, muy cercano al marqués, de estas declaraciones? No olvidemos que el ministro Cateriano es un alzado defensor del Servicio Militar Obligatorio. Aquel que discrimina abiertamente entre los ciudadanos, demostrando una vez más que en el Perú todo se compra y todo se vende. Alzado Cateriano, escudándose en lo que él y sus amigos llaman "sus credenciales democráticas", se atreve a sostener que la Defensoría del Pueblo tiene un "tufillo político", ha amenazado al Poder Judicial diciéndole que deberá asumir las consecuencias y se queja de que desde el Congreso hay una oposición virulenta al Gobierno.
El ministro Cateriano ha sido deslumbrado por las circulinas, los honores militares y el efímero poder que cree tener. Cateriano da vergüenza ajena al mostrarse incapaz de resolver el problema de poder dentro del CAEM, habiendo tenido que agachar la cabeza ante el verdadero poder: el del asesor presidencial Villafuerte. El ministro parece haber olvidado aquellos principios libertarios que en los ochentas lo llevaron a formar parte del movimiento Libertad.
Mientras tanto, el marqués garante guarda silencio sobre el despropósito del servicio militar, la frustrada compra de Repsol y el descarado blindaje al expresidente Toledo. Quizás se deba a que su apoyo ha quedado totalmente hipotecado al Gobierno debido a la decisión del Presidente de satisfacer los más bajos deseos del marqués, aquella venganza que lo envenena: el que Fujimori muera en la cárcel.
El poder sin duda obnubila, hace perder la perspectiva, lo llena al que lo ostenta de una sensación de estar por encima del bien y del mal, de ser intocable. Cuando el poder cae en manos de quien no está a la altura, desnuda sus debilidades, angustias, ambiciones y miserias. Estos son los liberales que alguna vez quisieron gobernar el Perú. Con ustedes el Movimiento Libertad.
Toledo, su esposa la encantadora Eliane y la pareja que hoy gobierna y que pretende postular a una reelección conyugal. Pero Alvarito no se queda ahí, hace un par de días felicitó a la Defensoría del Pueblo por su decisión de oponerse al Servicio Militar Obligatorio.
¿Que pensará el ministro Cateriano, muy cercano al marqués, de estas declaraciones? No olvidemos que el ministro Cateriano es un alzado defensor del Servicio Militar Obligatorio. Aquel que discrimina abiertamente entre los ciudadanos, demostrando una vez más que en el Perú todo se compra y todo se vende. Alzado Cateriano, escudándose en lo que él y sus amigos llaman "sus credenciales democráticas", se atreve a sostener que la Defensoría del Pueblo tiene un "tufillo político", ha amenazado al Poder Judicial diciéndole que deberá asumir las consecuencias y se queja de que desde el Congreso hay una oposición virulenta al Gobierno.
El ministro Cateriano ha sido deslumbrado por las circulinas, los honores militares y el efímero poder que cree tener. Cateriano da vergüenza ajena al mostrarse incapaz de resolver el problema de poder dentro del CAEM, habiendo tenido que agachar la cabeza ante el verdadero poder: el del asesor presidencial Villafuerte. El ministro parece haber olvidado aquellos principios libertarios que en los ochentas lo llevaron a formar parte del movimiento Libertad.
Mientras tanto, el marqués garante guarda silencio sobre el despropósito del servicio militar, la frustrada compra de Repsol y el descarado blindaje al expresidente Toledo. Quizás se deba a que su apoyo ha quedado totalmente hipotecado al Gobierno debido a la decisión del Presidente de satisfacer los más bajos deseos del marqués, aquella venganza que lo envenena: el que Fujimori muera en la cárcel.
El poder sin duda obnubila, hace perder la perspectiva, lo llena al que lo ostenta de una sensación de estar por encima del bien y del mal, de ser intocable. Cuando el poder cae en manos de quien no está a la altura, desnuda sus debilidades, angustias, ambiciones y miserias. Estos son los liberales que alguna vez quisieron gobernar el Perú. Con ustedes el Movimiento Libertad.
sábado, 15 de junio de 2013
La vieja excusa de la credencial democrática
En reciente visita a Washington, el Presidente criticó la falta de partidos serios e institucionales en el Perú. Refiriéndose al fujimorismo, sostuvo que existían partidos que llevan el nombre de su líder pero que no eran nada. ¿Será que Gana Perú es un partido serio e institucionalizado? Los constantes golpes que el Presidente le propina al exmandatario García son ya cansinos. Aunque debo reconocer que disfruto el arte con la que el ultimo de los devuelve.
Si el Presidente y su esposa no están interesados en la reelección conyugal, ¿por qué se preocupan tanto en atacar a los posibles candidatos del 2016? ¿Un presidente que no tiene el incentivo de una reelección, qué interés puede tener en los candidatos a la próxima elección? Debería más bien preocuparse por gobernar, resolver los problemas de seguridad ciudadana, desnutrición infantil, educación y por conseguir una mejor ministra de Inclusión Social. ¿O será que lo de la reelección conyugal no es un invento de la oposición?
El generoso aumento en recursos para la Dini de 18 a 110 millones de soles, las denuncias sobre posibles reglajes a opositores al régimen, pero sobre todo, que la denuncia presentada en la comisaría haya sido modificada y el cambio de nombre de la supuesta agente es una muestra de que difícilmente la oposición está inventando denuncias. Si no hay interés en la reelección conyugal, ¿por qué invertir en un reglaje a opositores políticos?
Para la caviarada todos los ministros del régimen fujimorista debían haber conocido, sin excepción, lo que sucedía en el SIN, incluyendo los actos de corrupción y de compra de congresistas y empresarios. Entonces, siendo públicas ahora las denuncias de las actividades que vendría realizando la Dini, el oscuro asesor Villafuerte y demás militares que rodean al Presidente, ¿cómo es posible que periodistas y columnistas sostengan que estos actos no son responsabilidad ni del Premier ni de los ministros, porque ellos tienen credenciales democráticas que los respaldan?
Valdría la pena recordar que las credenciales democráticas no son títulos académicos que se obtienen y que uno ostenta para toda la vida. Las credenciales democráticas se ganan día a día, demostrando no solo respeto a la democracia y al Estado de Derecho sino también a los principios que los acompañan, como la transparencia, la rendición de cuentas, la igualdad ante la ley y el derecho al debido proceso, entre tantos otros. Pero más aún, las credenciales democráticas se obtienen cuando se está en el Gobierno, cuando se tiene poder y cuando pese a ello no se pierde la perspectiva y se actúa con honestidad, decencia y con visión de país. Las credenciales democráticas no se obtienen cuando uno navega cómodamente por la oposición.
Así que harían bien todos aquellos que hoy se sientan en el Consejo de Ministros en no esconderse detrás de supuestas credenciales democráticas y de amigos marqueses, pues son ellos quienes tienen que rendirle cuentas al país.
¿Qué opinará aquel que también dice ostentar credenciales democráticas y que lavaba banderas y embasuraba ministros en el 2000 y hoy circula por los pasillos de Palacio como flamante asesor? ¿Será que poder mata credencial democrática como billetera mata galán?
Si el Presidente y su esposa no están interesados en la reelección conyugal, ¿por qué se preocupan tanto en atacar a los posibles candidatos del 2016? ¿Un presidente que no tiene el incentivo de una reelección, qué interés puede tener en los candidatos a la próxima elección? Debería más bien preocuparse por gobernar, resolver los problemas de seguridad ciudadana, desnutrición infantil, educación y por conseguir una mejor ministra de Inclusión Social. ¿O será que lo de la reelección conyugal no es un invento de la oposición?
El generoso aumento en recursos para la Dini de 18 a 110 millones de soles, las denuncias sobre posibles reglajes a opositores al régimen, pero sobre todo, que la denuncia presentada en la comisaría haya sido modificada y el cambio de nombre de la supuesta agente es una muestra de que difícilmente la oposición está inventando denuncias. Si no hay interés en la reelección conyugal, ¿por qué invertir en un reglaje a opositores políticos?
Para la caviarada todos los ministros del régimen fujimorista debían haber conocido, sin excepción, lo que sucedía en el SIN, incluyendo los actos de corrupción y de compra de congresistas y empresarios. Entonces, siendo públicas ahora las denuncias de las actividades que vendría realizando la Dini, el oscuro asesor Villafuerte y demás militares que rodean al Presidente, ¿cómo es posible que periodistas y columnistas sostengan que estos actos no son responsabilidad ni del Premier ni de los ministros, porque ellos tienen credenciales democráticas que los respaldan?
Valdría la pena recordar que las credenciales democráticas no son títulos académicos que se obtienen y que uno ostenta para toda la vida. Las credenciales democráticas se ganan día a día, demostrando no solo respeto a la democracia y al Estado de Derecho sino también a los principios que los acompañan, como la transparencia, la rendición de cuentas, la igualdad ante la ley y el derecho al debido proceso, entre tantos otros. Pero más aún, las credenciales democráticas se obtienen cuando se está en el Gobierno, cuando se tiene poder y cuando pese a ello no se pierde la perspectiva y se actúa con honestidad, decencia y con visión de país. Las credenciales democráticas no se obtienen cuando uno navega cómodamente por la oposición.
Así que harían bien todos aquellos que hoy se sientan en el Consejo de Ministros en no esconderse detrás de supuestas credenciales democráticas y de amigos marqueses, pues son ellos quienes tienen que rendirle cuentas al país.
¿Qué opinará aquel que también dice ostentar credenciales democráticas y que lavaba banderas y embasuraba ministros en el 2000 y hoy circula por los pasillos de Palacio como flamante asesor? ¿Será que poder mata credencial democrática como billetera mata galán?
sábado, 8 de junio de 2013
Alberto Fujimori
Ollanta Humala sin duda no pasará a la historia como estadista y mucho menos por su grandeza. Si el expresidente Alberto Fujimori fallece en prisión, probablemente Ollanta Humala pasará a la historia por catapultar a Keiko Fujimori a la Presidencia de la República. Precisamente algo que la caviarada, el marqués garante y la izquierda recalcitrante quieren evitar a toda costa. Esa clase política que hizo carrera y se enriqueció por perseguir a Fujimori y por engrandecer sus responsabilidades políticas y convertirlas en delitos de lesa humanidad.
Las declaraciones del ministro Figallo no sorprenden, la caviarada sostiene que Fujimori fue sentenciado por delitos de lesa humanidad, cuando sabemos bien que eso es mentira. Sabemos bien que desde España se digitó una sentencia; están los correos para probarlo, donde se montó una estrategia previa al inicio del proceso para lograr condenarlo. ¿Es Fujimori responsable de las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta? No, no lo creo. Y si él lo fuera, Belaunde tendría que ser responsable de la política de tierra arrasada implementada durante su gobierno y García de las desapariciones de campesinos, los asesinatos del Comando Rodrigo Franco y las matanzas de los penales durante el suyo.
Este proceso no ha sido más que una cortina de humo que ha servido para que el Presidente negocie con la valiente clase política y el empresariado peruano. Los primeros responsables de la debacle del Perú en los ochentas, incapaces de entender el país desde sus elegantes oficinas limeñas, incapaces de tomar decisiones, incapaces de asumir responsabilidades. Valientes a la hora de dar discursos y vanagloriarse de supuestos logros democráticos, incapaces de manejar un país, incapaces de enfrentarse a Sendero. Los segundos, esos empresarios peruanos expertos en capturar rentas y servirse del Estado, que se pasaron los noventas moviéndole la cola al "Chino" y celebrando su valentía y liderazgo. Incapaces de defender ideas, incapaces de tener una visión de país, incapaces de sentir compasión por la pobreza, incapaces de trabajar por hacer del Perú un país grande. Porque si la reducción de la pobreza se debe al crecimiento económico no es porque los empresarios hayan decidido compartir la prosperidad sino porque, como bien decía Toledo, chorrearon lo que les sobraba. Y ahora se pavonean con sus gerencias de Responsabilidad Social Empresarial, pero ponen como gerentes a gente que tampoco entiende el Perú y que de desarrollo no sabe nada. Porque, no se equivoque, en el Perú no tenemos valor por nuestras ideas ni por nuestro compromiso con principios sino por el tamaño de nuestras billeteras.
Nunca voté por Fujimori y me opuse a la re-reelección. He cuestionado muchas de las políticas implementadas durante su gobierno y a mucha gente que lo rodeó. Siempre creí que Fujimori no debía pedir el indulto y así lo hice saber. Fujimori debió emplear y agotar todo mecanismo legal para cuestionar una sentencia absolutamente irregular. Porque si moría en el intento, habría dejado una lección para el Perú de valentía y de convicción con sus ideas y principios, cualesquiera que estos fueran. Ollanta Humala le ha devuelto esa oportunidad.
Las declaraciones del ministro Figallo no sorprenden, la caviarada sostiene que Fujimori fue sentenciado por delitos de lesa humanidad, cuando sabemos bien que eso es mentira. Sabemos bien que desde España se digitó una sentencia; están los correos para probarlo, donde se montó una estrategia previa al inicio del proceso para lograr condenarlo. ¿Es Fujimori responsable de las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta? No, no lo creo. Y si él lo fuera, Belaunde tendría que ser responsable de la política de tierra arrasada implementada durante su gobierno y García de las desapariciones de campesinos, los asesinatos del Comando Rodrigo Franco y las matanzas de los penales durante el suyo.
Este proceso no ha sido más que una cortina de humo que ha servido para que el Presidente negocie con la valiente clase política y el empresariado peruano. Los primeros responsables de la debacle del Perú en los ochentas, incapaces de entender el país desde sus elegantes oficinas limeñas, incapaces de tomar decisiones, incapaces de asumir responsabilidades. Valientes a la hora de dar discursos y vanagloriarse de supuestos logros democráticos, incapaces de manejar un país, incapaces de enfrentarse a Sendero. Los segundos, esos empresarios peruanos expertos en capturar rentas y servirse del Estado, que se pasaron los noventas moviéndole la cola al "Chino" y celebrando su valentía y liderazgo. Incapaces de defender ideas, incapaces de tener una visión de país, incapaces de sentir compasión por la pobreza, incapaces de trabajar por hacer del Perú un país grande. Porque si la reducción de la pobreza se debe al crecimiento económico no es porque los empresarios hayan decidido compartir la prosperidad sino porque, como bien decía Toledo, chorrearon lo que les sobraba. Y ahora se pavonean con sus gerencias de Responsabilidad Social Empresarial, pero ponen como gerentes a gente que tampoco entiende el Perú y que de desarrollo no sabe nada. Porque, no se equivoque, en el Perú no tenemos valor por nuestras ideas ni por nuestro compromiso con principios sino por el tamaño de nuestras billeteras.
Nunca voté por Fujimori y me opuse a la re-reelección. He cuestionado muchas de las políticas implementadas durante su gobierno y a mucha gente que lo rodeó. Siempre creí que Fujimori no debía pedir el indulto y así lo hice saber. Fujimori debió emplear y agotar todo mecanismo legal para cuestionar una sentencia absolutamente irregular. Porque si moría en el intento, habría dejado una lección para el Perú de valentía y de convicción con sus ideas y principios, cualesquiera que estos fueran. Ollanta Humala le ha devuelto esa oportunidad.
sábado, 1 de junio de 2013
"No le permito, señor Toledo"
En la última cumbre de los países desarrollados congregados en el G-8, y que agrupa a EE.UU., Gran Bretaña, Canadá, Alemania, Francia, Italia, Rusia y Japón, se incluyó como tema crucial de la agenda internacional la regulación y transparencia de las compañías y cuentas offshore. Las cuentas offshore creadas generalmente en paraísos fiscales buscan evadir impuestos en sus países de origen y/o esconder la existencia de ese dinero. Estas famosas cuentas offshore esconden a sus dueños tras cascarones, empresas creadas con la única finalidad de ser propietarias de la cuenta. A través de ellas no solo se esconden los verdaderos dueños, sino también el origen del dinero.
El Grupo de los 8 está decidido a formar una alianza internacional para luchar contra la evasión tributaria y la corrupción. Porque si algo campea en las cuentas offshore es la falta de transparencia. Mire nomás el ya famoso caso de la offshore de la suegra octogenaria del expresidente Toledo. ¿Cómo puede ser que aquel expresidente que dice ser un "hombre de mundo", que dicta conferencias en todos los países y que "lucha" globalmente contra la corrupción y en favor de la democracia, "ayude" a su familia a tener compañías offshore? Porque recordemos que él acompañó a su suegra a Costa Rica. Ah no, perdón, esa fue una versión anterior. En la actual, él fue solo a Costa Rica a dictar una conferencia, que parece cancelaron y no le avisaron, porque en esa fecha no hubo ninguna conferencia. ¿No debería este expresidente y conferencista internacional ser un ejemplo de transparencia?
La Unidad de Inteligencia Financiera del Perú (UIF) creó a fines del 2005 una central de información de todos los funcionarios públicos que recogía los resúmenes de sus declaraciones juradas, la información de la institución en la que trabajaban, la condición de contratación y sus ingresos. Esta iba a ser entregada a los sujetos obligados del Sistema de Lucha contra el Lavado de Activos y Financiamiento del Terrorismo (Silafit) para que estos bancos, financieras y empresas puedan verificar si un cliente siendo funcionario público realizaba operaciones inusuales o sospechosas. Además iba a ser entregada a otras Unidades de Inteligencia Financiera del exterior, para que se la den a sus sujetos obligados para que puedan detectar operaciones sospechosas en el extranjero y así combatir la corrupción. ¿Sabe qué sucedió? Luego de haber sido anunciada públicamente (revise periódicos de enero del 2006), alguien del gobierno del presidente Toledo decidió que mejor no. Y la central de información desapareció. ¿Contará esos detalles en sus conferencias internacionales?
En su presentación ante el Congreso, el expresidente se dirigió a la bancada fujimorista diciendo: "amigos, el tema de hace 13 años ya pasó. No tengo rencor, ya pasó. No me voy a volver a pronunciar sobre el tema. Solo los animales no cambian". ¿Qué es lo que quiso decir exactamente el expresidente? Porque, no sé usted, pero como yo recuerdo las cosas, fue Toledo el verdugo del fujimorismo y no al revés. ¿Cuántos fujimoristas tendrán ganas de decirle, utilizando sus propias palabras: "No le permito, señor Toledo"?
El Grupo de los 8 está decidido a formar una alianza internacional para luchar contra la evasión tributaria y la corrupción. Porque si algo campea en las cuentas offshore es la falta de transparencia. Mire nomás el ya famoso caso de la offshore de la suegra octogenaria del expresidente Toledo. ¿Cómo puede ser que aquel expresidente que dice ser un "hombre de mundo", que dicta conferencias en todos los países y que "lucha" globalmente contra la corrupción y en favor de la democracia, "ayude" a su familia a tener compañías offshore? Porque recordemos que él acompañó a su suegra a Costa Rica. Ah no, perdón, esa fue una versión anterior. En la actual, él fue solo a Costa Rica a dictar una conferencia, que parece cancelaron y no le avisaron, porque en esa fecha no hubo ninguna conferencia. ¿No debería este expresidente y conferencista internacional ser un ejemplo de transparencia?
La Unidad de Inteligencia Financiera del Perú (UIF) creó a fines del 2005 una central de información de todos los funcionarios públicos que recogía los resúmenes de sus declaraciones juradas, la información de la institución en la que trabajaban, la condición de contratación y sus ingresos. Esta iba a ser entregada a los sujetos obligados del Sistema de Lucha contra el Lavado de Activos y Financiamiento del Terrorismo (Silafit) para que estos bancos, financieras y empresas puedan verificar si un cliente siendo funcionario público realizaba operaciones inusuales o sospechosas. Además iba a ser entregada a otras Unidades de Inteligencia Financiera del exterior, para que se la den a sus sujetos obligados para que puedan detectar operaciones sospechosas en el extranjero y así combatir la corrupción. ¿Sabe qué sucedió? Luego de haber sido anunciada públicamente (revise periódicos de enero del 2006), alguien del gobierno del presidente Toledo decidió que mejor no. Y la central de información desapareció. ¿Contará esos detalles en sus conferencias internacionales?
En su presentación ante el Congreso, el expresidente se dirigió a la bancada fujimorista diciendo: "amigos, el tema de hace 13 años ya pasó. No tengo rencor, ya pasó. No me voy a volver a pronunciar sobre el tema. Solo los animales no cambian". ¿Qué es lo que quiso decir exactamente el expresidente? Porque, no sé usted, pero como yo recuerdo las cosas, fue Toledo el verdugo del fujimorismo y no al revés. ¿Cuántos fujimoristas tendrán ganas de decirle, utilizando sus propias palabras: "No le permito, señor Toledo"?
sábado, 25 de mayo de 2013
El virrey Toledo
La defensa cerrada de los peruposibilistas a su líder ha resultado en un ejercicio patético. Y no sé si a usted, pero la falta de dignidad de la clase política me hace dudar si es que nuestros padres de la patria actúan en base a principios democráticos, como la igualdad ante la ley, o si es que estos principios pueden saltarse nomás cuando hay intereses que defender.
Toledo acepta haber acompañado a su suegra a Costa Rica pero niega tener algo que ver con las compras de propiedades. "Es un negocio entre Josef Maiman y la señora Fernenbug", ha dicho. Que alguien me explique por qué un multimillonario empresario judío estaría interesado en otorgarle un aval por 20 millones de dólares a una señora octogenaria sin historial empresarial para que haga inversiones inmobiliarias. ¿Qué hay para Maiman en todo esto?
Las versiones de Toledo son varias y se contradicen. Primero sostuvo que el dinero para la compra de la casa de Las Casuarinas provenía de recursos propios de la Sra. Fernenbug –entre ellos la indemnización del gobierno alemán por el Holocausto-, que el pago se realizó a través de transferencias bancarias; después vino la rectificación notarial y unos supuestos cheques de gerencia. Espérese, ahora habría un aval, una hipoteca y tres bancos involucrados, pero registros públicos no tiene ni inscrita la hipoteca ni la partida bloqueada. Sobre la casita en el club de Golf Avenel en Potomac, el suburbio más caro de Washington DC, ha dicho que no es suya y que él solo la alquilaba. Entonces, que nos muestre el contrato de alquiler, el mismo que debería estar registrado en el estado de Maryland.
Si Toledo lideró la Marcha de los Cuatro Suyos con vincha y bandera en mano contra el gobierno de Fujimori, ¿eso lo convierte en un demócrata o lo hace una persona que supo aprovechar una oportunidad para llegar al poder? Si durante su gobierno se investigó (y en muchos casos se persiguió injustamente) y juzgó a exministros fujimoristas, ¿fue porque es un luchador contra la corrupción o simplemente supo aprovechar la oportunidad de terminar de destruir lo poco que quedaba de la imagen de eficiencia del gobierno anterior?
¿Por qué Toledo nos dice que esto no es más que un ataque de sus enemigos?, ¿por qué sostiene que a él no se le puede investigar al haber sido siempre "un luchador contra la corrupción"? Suponiendo que ello fuese cierto, ¿eso lo hace inimputable o lo pone por encima de la ley? Toledo y su séquito parecen haber olvidado que en un Estado de Derecho él, como cualquier otro ciudadano, está obligado a someterse a las investigaciones que correspondan.
A estas alturas son demasiados los indicios de posibles actos irregulares como para que zares anticorrupción se presten a blindar al expresidente Toledo. ¿No le parece?
Carmen Omonte ha cerrado su defensa sosteniendo que "mas allá de Toledo, Perú Posible tiene derecho a tener un futuro". Gracioso que el futuro que ella exige hoy para su partido sea el mismo que sistemáticamente se le niega al fujimorismo.
Toledo acepta haber acompañado a su suegra a Costa Rica pero niega tener algo que ver con las compras de propiedades. "Es un negocio entre Josef Maiman y la señora Fernenbug", ha dicho. Que alguien me explique por qué un multimillonario empresario judío estaría interesado en otorgarle un aval por 20 millones de dólares a una señora octogenaria sin historial empresarial para que haga inversiones inmobiliarias. ¿Qué hay para Maiman en todo esto?
Las versiones de Toledo son varias y se contradicen. Primero sostuvo que el dinero para la compra de la casa de Las Casuarinas provenía de recursos propios de la Sra. Fernenbug –entre ellos la indemnización del gobierno alemán por el Holocausto-, que el pago se realizó a través de transferencias bancarias; después vino la rectificación notarial y unos supuestos cheques de gerencia. Espérese, ahora habría un aval, una hipoteca y tres bancos involucrados, pero registros públicos no tiene ni inscrita la hipoteca ni la partida bloqueada. Sobre la casita en el club de Golf Avenel en Potomac, el suburbio más caro de Washington DC, ha dicho que no es suya y que él solo la alquilaba. Entonces, que nos muestre el contrato de alquiler, el mismo que debería estar registrado en el estado de Maryland.
Si Toledo lideró la Marcha de los Cuatro Suyos con vincha y bandera en mano contra el gobierno de Fujimori, ¿eso lo convierte en un demócrata o lo hace una persona que supo aprovechar una oportunidad para llegar al poder? Si durante su gobierno se investigó (y en muchos casos se persiguió injustamente) y juzgó a exministros fujimoristas, ¿fue porque es un luchador contra la corrupción o simplemente supo aprovechar la oportunidad de terminar de destruir lo poco que quedaba de la imagen de eficiencia del gobierno anterior?
¿Por qué Toledo nos dice que esto no es más que un ataque de sus enemigos?, ¿por qué sostiene que a él no se le puede investigar al haber sido siempre "un luchador contra la corrupción"? Suponiendo que ello fuese cierto, ¿eso lo hace inimputable o lo pone por encima de la ley? Toledo y su séquito parecen haber olvidado que en un Estado de Derecho él, como cualquier otro ciudadano, está obligado a someterse a las investigaciones que correspondan.
A estas alturas son demasiados los indicios de posibles actos irregulares como para que zares anticorrupción se presten a blindar al expresidente Toledo. ¿No le parece?
Carmen Omonte ha cerrado su defensa sosteniendo que "mas allá de Toledo, Perú Posible tiene derecho a tener un futuro". Gracioso que el futuro que ella exige hoy para su partido sea el mismo que sistemáticamente se le niega al fujimorismo.
sábado, 18 de mayo de 2013
Frustrado, frustrado, no. Bueno, un poquito... (Bongo Dixit)
En una entrevista reciente el exministro de Comercio Exterior Alfredo Ferrero, hoy secretario de la Sociedad Nacional de Radio y Televisión, sostuvo que el problema de los músicos peruanos es su falta de calidad. Por ello, no suenan en radios ni hacen "clic" con el público.
Ferrero considera que la ley no puede obligar a las radios a pasar un contenido mínimo de música nacional, olvidando convenientemente que la ley ya existe y que no solo obliga a las radios a que 30% de sus contenidos sean producciones nacionales, sino que además condiciona la renovación de la licencia a que esta obligación se haya cumplido.
Cuando se le recordó la existencia de la ley, Ferrero haciendo uso de una "leguleyada" sostuvo que cuando la ley estableció la cuota de contenidos nacionales no se refería a la música sino al locutor, al programador y a la presentación del programa. Por ello, dijo, la cuota está cumplida en exceso. Esta es una burda forma de evitar, de manera abusiva, cumplir con la ley. ¿Es que alguien duda que cuando la ley habla de contenidos a lo que se refiere es a la música?
Artículos posteriores buscaron justificar a Ferrero desde una posición liberal, sosteniendo que una ley no debe obligar a una empresa privada a cumplir con una cuota porque esto atenta contra la libertad de empresa y contra los consumidores. Sin embargo, nuevamente dejaron de lado el hecho de que la ley ya existe. En un Estado de Derecho ninguna persona, natural o jurídica, puede estar por encima de la ley. ¿Cómo es entonces que tan sesudos artículos liberales dejan de lado lo que la ley manda? ¿Son fundamentalistas para defender el mercado pero no la soberanía de la ley? Esta es una muestra de cómo en el Perú si una ley no me gusta, no la cumplo y ya.
Los músicos peruanos están tratando de lograr que las radios le den una oportunidad de difusión a la música peruana en todos sus géneros, y que cumpliendo la ley permitan que los consumidores decidan si quieren seguir escuchándola o no. Nuestros músicos buscan tener igualdad de oportunidades para difundir su música. Pero los consumidores solo podrán decidir si el canal principal de difusión, la radio, da a la música peruana la oportunidad de ser escuchada. Esta falta de oportunidad les impide competir en igualdad de condiciones con la música que las disqueras multinacionales colocan en las radios.
La igualdad de acceso es un elemento fundamental del funcionamiento del mercado. Si todos no pueden competir por los oyentes, entonces no existe competencia. El Estado tiene facultades para garantizar que dicha competencia exista. Recordemos que Von Mises sostenía que el Estado debe regular el mercado y las instituciones haciendo un análisis de los costos y beneficios que la regulación generaría (Human Action). Y eso es lo que habría hecho el legislador.
De pronto, recordé que Ferrero fue uno de los representantes del Perú en la negociación del TLC con EE.UU. ¿Será que así defendió los intereses del Perú?
Ferrero considera que la ley no puede obligar a las radios a pasar un contenido mínimo de música nacional, olvidando convenientemente que la ley ya existe y que no solo obliga a las radios a que 30% de sus contenidos sean producciones nacionales, sino que además condiciona la renovación de la licencia a que esta obligación se haya cumplido.
Cuando se le recordó la existencia de la ley, Ferrero haciendo uso de una "leguleyada" sostuvo que cuando la ley estableció la cuota de contenidos nacionales no se refería a la música sino al locutor, al programador y a la presentación del programa. Por ello, dijo, la cuota está cumplida en exceso. Esta es una burda forma de evitar, de manera abusiva, cumplir con la ley. ¿Es que alguien duda que cuando la ley habla de contenidos a lo que se refiere es a la música?
Artículos posteriores buscaron justificar a Ferrero desde una posición liberal, sosteniendo que una ley no debe obligar a una empresa privada a cumplir con una cuota porque esto atenta contra la libertad de empresa y contra los consumidores. Sin embargo, nuevamente dejaron de lado el hecho de que la ley ya existe. En un Estado de Derecho ninguna persona, natural o jurídica, puede estar por encima de la ley. ¿Cómo es entonces que tan sesudos artículos liberales dejan de lado lo que la ley manda? ¿Son fundamentalistas para defender el mercado pero no la soberanía de la ley? Esta es una muestra de cómo en el Perú si una ley no me gusta, no la cumplo y ya.
Los músicos peruanos están tratando de lograr que las radios le den una oportunidad de difusión a la música peruana en todos sus géneros, y que cumpliendo la ley permitan que los consumidores decidan si quieren seguir escuchándola o no. Nuestros músicos buscan tener igualdad de oportunidades para difundir su música. Pero los consumidores solo podrán decidir si el canal principal de difusión, la radio, da a la música peruana la oportunidad de ser escuchada. Esta falta de oportunidad les impide competir en igualdad de condiciones con la música que las disqueras multinacionales colocan en las radios.
La igualdad de acceso es un elemento fundamental del funcionamiento del mercado. Si todos no pueden competir por los oyentes, entonces no existe competencia. El Estado tiene facultades para garantizar que dicha competencia exista. Recordemos que Von Mises sostenía que el Estado debe regular el mercado y las instituciones haciendo un análisis de los costos y beneficios que la regulación generaría (Human Action). Y eso es lo que habría hecho el legislador.
De pronto, recordé que Ferrero fue uno de los representantes del Perú en la negociación del TLC con EE.UU. ¿Será que así defendió los intereses del Perú?
sábado, 11 de mayo de 2013
El boom inmobiliario del presidente de Cabana
¿Cómo construyó Alejandro Toledo la imagen de estadista que él y su partido pretenden vender a nivel internacional? Toledo llegó al poder en el 2001 con un objetivo claro, pretendía capitalizar el haber supuestamente luchado contra el fujimorismo. Quería ser visto como un bastión de la democracia y la anticorrupción. Ello sin importar que antes de ser elegido hubiese tenido un incidente donde un dinerito donado para su campaña desapareció misteriosamente. Sin importar que nunca se dieran explicaciones sobre el maletín repleto de dinero con el que se encontró a Coqui Toledo, su asesor, en Carolina del Norte. Sin importar el desvío de dinero de Petroperú para remodelar Palacio, el gasto en etiqueta azul, los viajes a Punta Sal cada vez que salía el sol, los vestidos y joyas de Eliane. Sin importar el caso Almeyda.
En octubre del 2002, el gobierno de Toledo contrató a la empresa Kroll para que investigue al expresidente Fujimori y a sus ministros. El informe Kroll constaba de siete tomos y le costó al Estado peruano cientos de miles de dólares. De ese informe poco se sabe, pero lo que sí se supo en abril del 2005 fue que dos de los tomos desaparecieron del Minjus. Nunca hubo explicaciones. El expresidente Fujimori y sus ministros han pedido en reiteradas oportunidades que el informe se haga público. En mayo del 2005, siete ministros fujimoristas: Alberto Bustamante, De Trazegnies, Chlimper, Augusto Bedoya, Gonzalo Romero, Aguinaga y Yong Motta solicitaron al Minjus una copia del informe. El gobierno de Toledo, pasando por encima de la Constitución y de la Ley de Transparencia de Acceso a la Información Pública, impidió que el informe se hiciera público. Para ello, utilizó también al Poder Judicial, que declaró improcedente un hábeas data al considerar que el informe Kroll es de carácter confidencial y forma parte de los secretos del Estado.
Entonces, ¿es cierto que todos los fujimoristas son corruptos como se han empeñado en sostener Toledo y la caviarada? Lo que queda claro después de 13 años es que a muchos fujimoristas acusados, investigados y enjuiciados no se les ha encontrado ni un alfiler que provenga de las arcas del Estado. ¿Qué es lo que dice el informe Kroll? ¿Por qué desaparecieron dos tomos durante el gobierno de Toledo?
Sin informe Kroll de por medio, en los últimos meses se le han encontrado al presidente Toledo tres propiedades por cerca de 5 millones de dólares. Dos de las cuales están convenientemente inscritas a nombre de su suegra, quien acompañada del exguardaespaldas israelí del expresidente hizo una parada estratégica en Panamá –un paraíso fiscal– antes de llegar a Lima para formalizar la compra venta en efectivo.
Tenemos dos opciones, o los fujimoristas eran unos ladrones habilísimos, ya que no se les ha logrado demostrar los hechos de corrupción de los que se les acusa –salvo los casos de corrupción con sentencia judicial firme– y Toledo es un torpe aprendiz; o los hechos demuestran que aquí hubo una clara persecución política, pero sobre todo, que Toledo tiene mucho que explicar.
En octubre del 2002, el gobierno de Toledo contrató a la empresa Kroll para que investigue al expresidente Fujimori y a sus ministros. El informe Kroll constaba de siete tomos y le costó al Estado peruano cientos de miles de dólares. De ese informe poco se sabe, pero lo que sí se supo en abril del 2005 fue que dos de los tomos desaparecieron del Minjus. Nunca hubo explicaciones. El expresidente Fujimori y sus ministros han pedido en reiteradas oportunidades que el informe se haga público. En mayo del 2005, siete ministros fujimoristas: Alberto Bustamante, De Trazegnies, Chlimper, Augusto Bedoya, Gonzalo Romero, Aguinaga y Yong Motta solicitaron al Minjus una copia del informe. El gobierno de Toledo, pasando por encima de la Constitución y de la Ley de Transparencia de Acceso a la Información Pública, impidió que el informe se hiciera público. Para ello, utilizó también al Poder Judicial, que declaró improcedente un hábeas data al considerar que el informe Kroll es de carácter confidencial y forma parte de los secretos del Estado.
Entonces, ¿es cierto que todos los fujimoristas son corruptos como se han empeñado en sostener Toledo y la caviarada? Lo que queda claro después de 13 años es que a muchos fujimoristas acusados, investigados y enjuiciados no se les ha encontrado ni un alfiler que provenga de las arcas del Estado. ¿Qué es lo que dice el informe Kroll? ¿Por qué desaparecieron dos tomos durante el gobierno de Toledo?
Sin informe Kroll de por medio, en los últimos meses se le han encontrado al presidente Toledo tres propiedades por cerca de 5 millones de dólares. Dos de las cuales están convenientemente inscritas a nombre de su suegra, quien acompañada del exguardaespaldas israelí del expresidente hizo una parada estratégica en Panamá –un paraíso fiscal– antes de llegar a Lima para formalizar la compra venta en efectivo.
Tenemos dos opciones, o los fujimoristas eran unos ladrones habilísimos, ya que no se les ha logrado demostrar los hechos de corrupción de los que se les acusa –salvo los casos de corrupción con sentencia judicial firme– y Toledo es un torpe aprendiz; o los hechos demuestran que aquí hubo una clara persecución política, pero sobre todo, que Toledo tiene mucho que explicar.
sábado, 4 de mayo de 2013
Demócratas, ¿quiénes?
Diosdado Cabello, presidente del Parlamento venezolano, decidió que la oposición, elegida por el pueblo, no debía tener derecho al uso de la palabra mientras no reconociera a Nicolás Maduro como legítimo presidente de Venezuela. Ello sin importar que está aún pendiente el reconteo de los votos y que los cuestionamientos al carácter injusto del proceso electoral son ampliamente compartidos. Así las cosas, la oposición amordazada decidió que si se le había prohibido hablar se expresaría de otra manera. Con una pancarta, pitos, cornetas y algunos gritos interrumpieron la sesión parlamentaria. El compañero Cabello no se dio por aludido y siguió con la sesión.
María Corina Machado, una lideresa de la oposición que tiene una gran exposición internacional, subió a reclamarle a Cabello. En respuesta, fue tirada al piso por los compañeros chavistas y pateada con furia en repetidas ocasiones. Otros tantos diputados de oposición fueron golpeados también. El chavismo alega que fueron provocados y que esto es un ardid para un golpe de Estado. Mientras tanto, en el resto de Latinoamérica no se oye nada. La Unasur y la OEA con su secretario general, el camaleón Insulza, siguen como si aquí no sucediera nada. Como si aquí no hubiese nada que defender. Como si cuando las libertades son arrebatadas en nombre de las revoluciones no importara.
En el Perú, más allá de las comparaciones entre la elección del compañero Maduro y el expresidente Fujimori en el 2000, la clase política no dice mucho. La Primera Dama, generalmente tan desenvuelta, no acusa recibo de lo que sucede; "su" partido y "sus" ministros, menos. El socio garante del Gobierno anda perdido por Stanford, según dicen y su bancada, bien gracias. El Nobel garante se ha limitado a dar declaraciones sin dejar en claro si está dispuesto a hacer que el presidente Humala cumpla el compromiso con el país que él mismo avaló.
Hubo un tiempo en que Latinoamérica estaba tan preocupada por la democracia y las libertades civiles como hoy lo está por quien crece más, quien atrae más inversión extranjera y se convierte en el favorito de la OECD. Un ejemplo de ello fue que a la juramentación de Fujimori en el 2000 no asistió ningún presidente latinoamericano. Curiosamente, el fujimorismo fue el más ferviente opositor al viaje del presidente Humala a la juramentación de Maduro, mientras que el presidente de México Enrique Peña Nieto no asistió dejando en claro su posición. El fujimorismo y el PRI mexicano, a quienes el Nobel garante se refiere como la dictadura cleptócrata y la dictadura perfecta, y que cuentan con una historia de cuestionamiento a sus credenciales democráticas, han sido de las pocas voces que se han levantado contra una elección injusta que, incluso, tendría visos de fraude. Ambos partidos, en sus versiones más modernas, están tratando de mostrar otro compromiso con la democracia. Sus actos y autocrítica a los errores del pasado mostrarían que sí es un compromiso de cambio verdadero, sí aprendieron de su historia o son solo golondrinas que no hacen un verano.
María Corina Machado, una lideresa de la oposición que tiene una gran exposición internacional, subió a reclamarle a Cabello. En respuesta, fue tirada al piso por los compañeros chavistas y pateada con furia en repetidas ocasiones. Otros tantos diputados de oposición fueron golpeados también. El chavismo alega que fueron provocados y que esto es un ardid para un golpe de Estado. Mientras tanto, en el resto de Latinoamérica no se oye nada. La Unasur y la OEA con su secretario general, el camaleón Insulza, siguen como si aquí no sucediera nada. Como si aquí no hubiese nada que defender. Como si cuando las libertades son arrebatadas en nombre de las revoluciones no importara.
En el Perú, más allá de las comparaciones entre la elección del compañero Maduro y el expresidente Fujimori en el 2000, la clase política no dice mucho. La Primera Dama, generalmente tan desenvuelta, no acusa recibo de lo que sucede; "su" partido y "sus" ministros, menos. El socio garante del Gobierno anda perdido por Stanford, según dicen y su bancada, bien gracias. El Nobel garante se ha limitado a dar declaraciones sin dejar en claro si está dispuesto a hacer que el presidente Humala cumpla el compromiso con el país que él mismo avaló.
Hubo un tiempo en que Latinoamérica estaba tan preocupada por la democracia y las libertades civiles como hoy lo está por quien crece más, quien atrae más inversión extranjera y se convierte en el favorito de la OECD. Un ejemplo de ello fue que a la juramentación de Fujimori en el 2000 no asistió ningún presidente latinoamericano. Curiosamente, el fujimorismo fue el más ferviente opositor al viaje del presidente Humala a la juramentación de Maduro, mientras que el presidente de México Enrique Peña Nieto no asistió dejando en claro su posición. El fujimorismo y el PRI mexicano, a quienes el Nobel garante se refiere como la dictadura cleptócrata y la dictadura perfecta, y que cuentan con una historia de cuestionamiento a sus credenciales democráticas, han sido de las pocas voces que se han levantado contra una elección injusta que, incluso, tendría visos de fraude. Ambos partidos, en sus versiones más modernas, están tratando de mostrar otro compromiso con la democracia. Sus actos y autocrítica a los errores del pasado mostrarían que sí es un compromiso de cambio verdadero, sí aprendieron de su historia o son solo golondrinas que no hacen un verano.
sábado, 27 de abril de 2013
Si tan solo se dieran cuenta
Con la misma fuerza con la que el fujimorismo ha salido a cuestionar la calidad democrática de la elección de Maduro, deberían analizar la re-reelección del 2000. Claro, si es que quieren que su crítica sea creíble. Para los fujimoristas radicales, no existe comparación posible entre la re-reelección y la elección de Maduro. Para los antifujimoristas el caso de Fujimori es peor, ya que para ellos Fujimori implantó una dictadura cleptocrática. Ambas posiciones extremas se alejan de la realidad. Sin embargo, para este análisis, ninguna de las dos importa. Ese cerca de 25% de voto fujimorista lo seguirá siendo. Y el antifujimorista, ese que hace campaña en contra en base a mentiras como aquella de las 300,000 esterilizaciones forzadas, también lo seguirá siendo.
Lo que al fujimorismo debería importarle es el grupo de peruanos que ni está con ellos ni contra ellos. Para que ese grupo pueda verlos como una posibilidad en la política peruana, el fujimorismo tiene que demostrar que ha madurado. Que entiende sus raíces, que mantiene su ideología pero que puede hacer un análisis serio de sus faltas contra la democracia.
En lugar de sostener que ambas elecciones son situaciones diferentes que no pueden ser comparadas, deberían analizar bajo los mismos estándares con los que han analizado la elección de Maduro, si la elección del 2000 sufrió de debilidades semejantes. De encontrar similitudes y reconocerlas, el fujimorismo obtendría la autoridad que muchos le quieren negar.
Sin duda ambas elecciones tuvieron debilidades comunes. Los observadores de la re-reelección del 2000 afirmaron que existieron irregularidades. También reconocieron que estas irregularidades no eran suficientes para cuestionar el resultado, mas sí la calidad injusta del proceso electoral y la debilidad de las instituciones democráticas. Por ello, la OEA negoció con el Gobierno y la oposición la creación de una mesa de diálogo que fortaleciera la democracia en el Perú. En la elección de Maduro, las irregularidades ocurridas sí llevan a la posibilidad de cuestionar no solo el injusto proceso electoral, sino el resultado mismo de la elección. Sin embargo, la Unasur ha reconocido la legitimidad de la elección de Maduro y la OEA no parece presta a demostrar que una de sus atribuciones es la defensa de la democracia en Latinoamérica, sin importar la orientación ideológica del que la amenace.
Si tan solo el fujimorismo se diera cuenta de que si hiciera un análisis serio de la calidad de las instituciones democráticas durante su gobierno, eso le daría la legitimidad que necesita para que sus críticas contra Maduro y contra quienes atenten contra la democracia -como la posibilidad de una reelección conyugal- sean aceptadas.
En el 2011, los garantes convencieron a un segmento del país de que Keiko representaba una opción antidemocrática y que era Ollanta quien representaba la continuidad de la democracia. Si el nacionalismo insiste en la elección de Nadine, esto representará una interrupción de la democracia. Los fujimoristas deberían darse cuenta de que una autocrítica seria de la re-reelección sentaría un ejemplo de comportamiento democrático que les daría las credenciales que los garantes les quitaron.
Lo que al fujimorismo debería importarle es el grupo de peruanos que ni está con ellos ni contra ellos. Para que ese grupo pueda verlos como una posibilidad en la política peruana, el fujimorismo tiene que demostrar que ha madurado. Que entiende sus raíces, que mantiene su ideología pero que puede hacer un análisis serio de sus faltas contra la democracia.
En lugar de sostener que ambas elecciones son situaciones diferentes que no pueden ser comparadas, deberían analizar bajo los mismos estándares con los que han analizado la elección de Maduro, si la elección del 2000 sufrió de debilidades semejantes. De encontrar similitudes y reconocerlas, el fujimorismo obtendría la autoridad que muchos le quieren negar.
Sin duda ambas elecciones tuvieron debilidades comunes. Los observadores de la re-reelección del 2000 afirmaron que existieron irregularidades. También reconocieron que estas irregularidades no eran suficientes para cuestionar el resultado, mas sí la calidad injusta del proceso electoral y la debilidad de las instituciones democráticas. Por ello, la OEA negoció con el Gobierno y la oposición la creación de una mesa de diálogo que fortaleciera la democracia en el Perú. En la elección de Maduro, las irregularidades ocurridas sí llevan a la posibilidad de cuestionar no solo el injusto proceso electoral, sino el resultado mismo de la elección. Sin embargo, la Unasur ha reconocido la legitimidad de la elección de Maduro y la OEA no parece presta a demostrar que una de sus atribuciones es la defensa de la democracia en Latinoamérica, sin importar la orientación ideológica del que la amenace.
Si tan solo el fujimorismo se diera cuenta de que si hiciera un análisis serio de la calidad de las instituciones democráticas durante su gobierno, eso le daría la legitimidad que necesita para que sus críticas contra Maduro y contra quienes atenten contra la democracia -como la posibilidad de una reelección conyugal- sean aceptadas.
En el 2011, los garantes convencieron a un segmento del país de que Keiko representaba una opción antidemocrática y que era Ollanta quien representaba la continuidad de la democracia. Si el nacionalismo insiste en la elección de Nadine, esto representará una interrupción de la democracia. Los fujimoristas deberían darse cuenta de que una autocrítica seria de la re-reelección sentaría un ejemplo de comportamiento democrático que les daría las credenciales que los garantes les quitaron.
sábado, 20 de abril de 2013
La conspiración del silencio
Raquel tiene doce años, vive en Tablada en Villa María del Triunfo. Su mamá sale a trabajar todos los días y la deja sola. Ella camina bajando el cerro para llegar al colegio. Este miércoles en la mañana un hombre tocó la puerta de su casa. Dijo ser de Sedapal. Ella le pidió que regrese más tarde, pero él la agarró del cuello y se metió a su casa. Raquel fue violada, cuando el hombre se fue, ella ensangrentada tuvo fuerzas para levantarse y gritar. Los vecinos salieron a ayudarla y agarraron al hombre, llevándolo a la comisaría. Esa noche, la policía decidió ponerlo en libertad, porque según dijeron no había pruebas suficientes que lo sindicaran como el violador de Raquel. Ello, pese a que el hombre tenía un maletín en el que llevaba varios calzones pequeños, de niñas como Raquel, ensangrentados. Un maletín lleno de trofeos de guerra. Pero ello no es suficiente para la policía.
Así, Raquel no solo fue violada a los doce años por un hombre adulto, en su propia casa. Sino que además, la policía del Perú no pudo cumplir con su rol de protegerla y reparar el daño que se le había hecho. Esta historia se repite todos los días. El 70% de las mujeres peruanas entre los 15-49 años han sufrido violencia física o sexual.
La violencia contra la mujer responde al control que busca ejercer un hombre sobre una mujer. Es una muestra de poder, de superioridad. El hombre la considera un objeto y reclama su derecho de propiedad a través de la violencia, o reclamando su derecho a poseerla cuando quiera. Él sabe que en el Perú la violación es un delito penado por ley, pero poco importa. En el Perú las leyes no se cumplen.
El 75% de las víctimas de violación son menores de edad. La primera experiencia sexual del 24% de las mujeres rurales fue forzada. Sin embargo la sociedad actúa como si aquí no sucediera nada. ¿No es esto suficiente para entender que la violencia contra la mujer es un problema de política pública? La violencia sexual contra la mujer no es considerada como lo que es: el problema más importante de seguridad ciudadana. Creemos que la violencia sexual pertenece al ámbito privado. No es algo que deba hacerse público. Algunos dirán que finalmente Raquel tuvo suerte, salió con vida y este episodio será olvidado. Raquel nunca en su vida olvidará el día que ese hombre tocó la puerta de su casa.
La violencia sexual no es una cosa de mujeres. La violencia sexual forma parte de la violencia que corroe al Perú. Las mujeres somos la mitad de la población del Perú. No somos objetos que necesitan ser protegidos, somos sujetos de derecho, ciudadanos en igualdad de condiciones. Y el Estado tiene la obligación de reconocernos como tal. Mientras sigamos callando y mirando para otro lado, olvidando a Raquel, mientras no levantemos la voz y sigamos permitiendo que se nos trate como objetos seremos parte de la conspiración del silencio.
Así, Raquel no solo fue violada a los doce años por un hombre adulto, en su propia casa. Sino que además, la policía del Perú no pudo cumplir con su rol de protegerla y reparar el daño que se le había hecho. Esta historia se repite todos los días. El 70% de las mujeres peruanas entre los 15-49 años han sufrido violencia física o sexual.
La violencia contra la mujer responde al control que busca ejercer un hombre sobre una mujer. Es una muestra de poder, de superioridad. El hombre la considera un objeto y reclama su derecho de propiedad a través de la violencia, o reclamando su derecho a poseerla cuando quiera. Él sabe que en el Perú la violación es un delito penado por ley, pero poco importa. En el Perú las leyes no se cumplen.
El 75% de las víctimas de violación son menores de edad. La primera experiencia sexual del 24% de las mujeres rurales fue forzada. Sin embargo la sociedad actúa como si aquí no sucediera nada. ¿No es esto suficiente para entender que la violencia contra la mujer es un problema de política pública? La violencia sexual contra la mujer no es considerada como lo que es: el problema más importante de seguridad ciudadana. Creemos que la violencia sexual pertenece al ámbito privado. No es algo que deba hacerse público. Algunos dirán que finalmente Raquel tuvo suerte, salió con vida y este episodio será olvidado. Raquel nunca en su vida olvidará el día que ese hombre tocó la puerta de su casa.
La violencia sexual no es una cosa de mujeres. La violencia sexual forma parte de la violencia que corroe al Perú. Las mujeres somos la mitad de la población del Perú. No somos objetos que necesitan ser protegidos, somos sujetos de derecho, ciudadanos en igualdad de condiciones. Y el Estado tiene la obligación de reconocernos como tal. Mientras sigamos callando y mirando para otro lado, olvidando a Raquel, mientras no levantemos la voz y sigamos permitiendo que se nos trate como objetos seremos parte de la conspiración del silencio.
sábado, 13 de abril de 2013
El marqués garante y su aprendiz
El marqués garante convenció al Perú que por el bien de la democracia había que impedir que el fujimorismo regresara al poder. Por ello, garantizó que el candidato Ollanta cumpliría con "la Hoja de Ruta", enterrando para siempre "la Gran Transformación". Garantizó también que el candidato no buscaría la reelección y respetaría las formas y el fondo de la democracia. En ese momento poco le importó que el candidato hubiese sido uno de esos caudillos financiados por Chávez a los que tanto critico, ni que sus condiciones democráticas eran, cuando menos, dudosas.
Así las cosas, el marqués garante ha salido presuroso a marcar distancia con el presidente Ollanta. Primero, diciendo que la ley no permite que Nadine postule en el 2016 y luego sosteniendo que su declaración sobre Chávez como ejemplo a seguir es un disparate.
¡Qué comodidad la del marqués garante! Sin asco pretende olvidar que los garantes están obligados frente al incumplimiento de sus garantizados. ¿Qué va a hacer para remediar el daño producido? Tendrá cuando menos que salir a pedir perdón por conducir al Perú por una senda que de pronto no se ve tan democrática. Además, deberá impedir que Nadine sea candidata haciendo oposición con la misma fuerza (o rabia) con la que la hizo contra Keiko.
¿Cómo va a justificar que de pronto "la Gran Transformación" ha vuelto a la palestra con la resucitación de empresas públicas y con los discursos de Nadine, quien dejando de lado la teoría de igualdad de oportunidades, hoy propone la de igualdad de resultados. Gran diferencia entre una visión liberal y una de izquierda. En la primera se empareja la cancha para que todos compitan en base a su esfuerzo, en la segunda, el Estado reparte a todos por igual. ¡El líder libertario que terminó siendo garante de una agenda de izquierda cavernaria! ¡Y prestando dos ministros!
¿Tendrá la hidalguía el marqués garante de asumir su responsabilidad? Permítame que lo dude. Esta es una muestra de los líderes que quieren jugar a la política sin asumir responsabilidades. Y vaya coincidencia, es lo mismo a lo que juega Nadine. Haciendo política con los recursos públicos a través de la inauguración de programas sociales, o viajando en representación del país a llevar la posición del Gobierno a foros internacionales. Sin rendir cuentas, sin asumir responsabilidad alguna. Ella inaugura programas sociales, pero quien sale a responder por la fallas de esos programas son "sus" ministras. Trivelli, Salas y Jara siempre listas a dejar que Nadine se lleve las palmas y a poner el cuerpo para protegerla.
¿Sabía usted que entre agosto y diciembre Nadine apareció 12 horas y 30 minutos en el canal del Estado? Esto equivale a 10 spots de 30 segundos diarios de publicidad gratuita. Que rápido se deshicieron de sus credenciales democráticas los flamantes ministros y asesores caviares, aquellos que un día lavaban banderas contra el fujimorismo.
Nadine no está haciendo nada más que seguir el ejemplo del marqués garante. Juega a la política, cosecha éxitos y se sacude de fracasos y responsabilidades.
Así las cosas, el marqués garante ha salido presuroso a marcar distancia con el presidente Ollanta. Primero, diciendo que la ley no permite que Nadine postule en el 2016 y luego sosteniendo que su declaración sobre Chávez como ejemplo a seguir es un disparate.
¡Qué comodidad la del marqués garante! Sin asco pretende olvidar que los garantes están obligados frente al incumplimiento de sus garantizados. ¿Qué va a hacer para remediar el daño producido? Tendrá cuando menos que salir a pedir perdón por conducir al Perú por una senda que de pronto no se ve tan democrática. Además, deberá impedir que Nadine sea candidata haciendo oposición con la misma fuerza (o rabia) con la que la hizo contra Keiko.
¿Cómo va a justificar que de pronto "la Gran Transformación" ha vuelto a la palestra con la resucitación de empresas públicas y con los discursos de Nadine, quien dejando de lado la teoría de igualdad de oportunidades, hoy propone la de igualdad de resultados. Gran diferencia entre una visión liberal y una de izquierda. En la primera se empareja la cancha para que todos compitan en base a su esfuerzo, en la segunda, el Estado reparte a todos por igual. ¡El líder libertario que terminó siendo garante de una agenda de izquierda cavernaria! ¡Y prestando dos ministros!
¿Tendrá la hidalguía el marqués garante de asumir su responsabilidad? Permítame que lo dude. Esta es una muestra de los líderes que quieren jugar a la política sin asumir responsabilidades. Y vaya coincidencia, es lo mismo a lo que juega Nadine. Haciendo política con los recursos públicos a través de la inauguración de programas sociales, o viajando en representación del país a llevar la posición del Gobierno a foros internacionales. Sin rendir cuentas, sin asumir responsabilidad alguna. Ella inaugura programas sociales, pero quien sale a responder por la fallas de esos programas son "sus" ministras. Trivelli, Salas y Jara siempre listas a dejar que Nadine se lleve las palmas y a poner el cuerpo para protegerla.
¿Sabía usted que entre agosto y diciembre Nadine apareció 12 horas y 30 minutos en el canal del Estado? Esto equivale a 10 spots de 30 segundos diarios de publicidad gratuita. Que rápido se deshicieron de sus credenciales democráticas los flamantes ministros y asesores caviares, aquellos que un día lavaban banderas contra el fujimorismo.
Nadine no está haciendo nada más que seguir el ejemplo del marqués garante. Juega a la política, cosecha éxitos y se sacude de fracasos y responsabilidades.
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